jueves, 22 de enero de 2009

sábado, 17 de enero de 2009

Humor involuntario

Artemio comparte con nosotros una nota de Hector Timerman . Sorprendido porque la "clase media" le da la espalda a los Kirchner, Timerman elabora y en el medio se descuelga con esta apreciación de las políticas K que se convierte en un gracioso exabrutpo:
"Tal vez era difícil imaginar, en esos días tristes, que una vez más la Argentina volvería a resurgir con la misma fórmula. Un Estado que invierte en educación, en salud, que promueve el consumo interno, que alimenta a la pequeña y mediana empresa, que desactivó la especulación financiera reemplazándola por una economía de producción. No hay ningún misterio: la fórmula que hemos aplicado es la misma que ya había dado resultados con el viejo radicalismo y con el primer peronismo."
Llamar así a la soja y el dólar caros (que lamentablemente llegaron a su fin) es seguramente una joda para Videomatch...

Igual, el test ácido está a la vuelta de la esquina: sí Timerman tiene razón, la "fórmula" (¿K-K? ¿Estado activo?) seguirá dando sus frutos y nos irá mejor que al resto. La utilización de la primera persona del plural es, de paso, otro buen ejemplo de humor involuntario aka "borocotización".

Esperemos que si, pero lo dudo mucho.

Olivera aconseja a Obama

sábado, 3 de enero de 2009

No sos vos, soy yo

Cada vez me convenzo más que el problema no es ni el estado, ni el mercado, somos nosotros.

Me explico. Sabemos que hay sólo tres mecanismos de coordinación social: el hábito/la familia, la autoridad/el plan y el mercado/los precios. En la realidad no encontramos formas puras y experimentamos con formas mixtas de los tres mecanismos de coordinación. Estas formas no son buenas o malas en sí mismas. Son funcionales a ciertos objetivos (innovación, distribución del ingreso, etc.) o no lo son. No es una cuestión ideológica finalmente sino ética. Las tres formas comparten lo obvio: organizan gente y en el camino la (de) forman y, a su vez, la gente (de) forma a la naturaleza de la interacción.

La perorata viene a cuento de AA, su compañía. En los últimos meses dediqué algo de mi tiempo a escuchar y preguntar a quienes saben, en el sector, en la compañía, en otras compañías, y a leer algo sobre transporte aéreo. Mi opinión informada, aunque no experta, concluye que el proyecto de estatización va camino al fracaso pero que, a la vez, era irremediable la estatización dado lo que hizo (y le dejaron hacer a) Marsans.

La corrupción siempre fue endémica en AA. Cuando fue pública y cuando fue privada. La forma de la corrupción de la gerencia fue la venta de pasajes a "bolseros" por debajo del costo. Esta fue y aún es una forma típica de enriquecimiento. 

Los tripulantes tienen su propia forma de "completar" su salario: los que tienen la suerte de rutas a EEUU son parte del contrabando hormiga típico del turista argentino. Hay que pararse en la llegada de un vuelo de Miami y ver a los tripulantes salir cargados para entenderlo. Los que no tienen tanta suerte se contentan con lo que pueden (aun recuerdo cuando mi prima azafata, en los tiempos gloriosos de AA, traía decenas de botellitas de bebidas alcohólicas por vuelo). Obviamente esto no impacta a nivel "macro" de la empresa pero afecta la cultura laboral.

La intervención de Iberia primero y de Marsans después sólo terminaron de desguazar la empresa en grande. Que quede claro que ambos vaciamientos se hicieron con el visto bueno de los gobiernos de Menem y Kirchner que fueron reguladores y socios, y aprobaron todos los balances del vaciamiento.

Los mecanismos del vaciamiento fueron varios pero aquí van los más importantes. Iberia, por ejemplo, cambiaba sus viejos aviones por los más nuevos de AA. Más acá, Marsans, eligió un mecanismo apenas más sofisticado: armó una compañía de leasing de aviones, hizo que AA le vendiera sus aviones a su propia compañía (el juego sigue hoy) y luego le dio en leasing los aviones a AA. A lo que hay agregar swaps con Austral y otras menudencias.

Los economistas sabemos bien como los precios de transferencia de esas operaciones se usan para vaciar empresas, hacer arbitraje impositivo y regulatorio, entre otras cosas. Esto no es todo: hay pagos a personal de Marsans que compensan por tareas realizadas en otras compañías pero mal imputadas a AA, etc., etc.

¿Cómo está AA? En la lona. Tiene pocos aviones. Varios de ellos parados y que van siendo desmantelados poco a poco por repuestos. La mayoría de los que vuela son viejos y están muy cerca de mantenimientos importantes que cuestan mucho dinero y sacan al avión de circulación por varios meses (C o D). Esto significa que la compañía necesita una inyección de capital sustancial.

Es decir que, más allá de la propiedad, la empresa necesita fondos y manejo profesional. Estoy completamente seguro que ninguno de los actores hoy involucrados puede aportar lo segundo. Y lo primero, sólo por algún tiempo.

Mi conclusión entonces: el problema de AA no es que sea pública o privada, es que de una manera u otra la manejamos nosotros.

PD: La auditoría de muchas de estas operaciones no debería ser compleja. Por ejemplo, un fiscal podría pedir todas los detalles de todas las ventas de pasajes a mayoristas de AA de, digamos, más de 10,000 pasajes internacionales, o, si quieren, 50,000. Se habla incluso de un contrato de 1 millón de pasajes pero esto no lo pude confirmar con más de una fuente.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Tres deseos

La última entrada del año me obliga a elegir tres deseos... sólo tres. Cada uno tendrá los suyos, me imagino.

Podría pedir por el precio de la soja o que alguien ilumine a un tercero pero me parece algo egoista o vago.

Elegí tres deseos (vaya novedad) con una restricción: dependen de una sola persona, que no es el barba, y que está a pocos días de asumir (sí, incluso el 3). Acá van:

1. Fuera de Irak
2. Cierren Guantánamo
3. Paren el ataque a Gaza

Un tipo puede hacerlo. Y dice ahora que "change can happen" (y manguea).

Será cuestión de esperar unos días.

PD: Veo ahora que el beatle que Artemio lleva adentro lo dijo de mejor forma. Let it happen, che.

Extinguida el alma antes de la muerte anónima

Juan Forn nos recuerda a Primo Levi en momentos necesarios (fin de año, Gaza). Las crónicas de Levi eran... crónicas, casi asépticas... pero no prescindían del narrador-parte tanto como Forn sugiere en su artículo (o Levi pretendía). Y eso se prueba en las propias citas elegidas por Forn de Si Esto es un Hombre. Hay tantas para elegir. Aquí, la mía:

Cuando se está trabajando se sufre y no queda tiempo de pensar: nuestros hogares son menos que un recuerdo. Pero aquí tenemos todo el tiempo para nosotros: de litera a litera, a pesar de la prohibición, nos visitamos, y hablamos y hablamos. El barracón de madera, cargado de humanidad doliente, está lleno de palabras, de recuerdos y de otro dolor. Heimweh se llama en alemán este dolor, es una bella palabra y quiere decir «dolor de hogar».

Sabemos de dónde venimos: los recuerdos del mundo exterior pueblan nuestros sueños y nuestra vigilia, nos damos cuenta con estupor de que no hemos olvidado nada, cada recuerdo evocado surge ante nosotros dolorosamente nítido.

Pero adónde vamos no lo sabemos. Tal vez podamos sobrevivir a las enfermedades y escapar a las selecciones, tal vez hasta resistir el trabajo y el hambre que nos consumen: ¿y luego? Aquí, alejados momentáneamente de los insultos y de los golpes, podemos volver a entrar en nosotros mismos y meditar, y entonces se ve claro que no volveremos. Hemos viajado hasta aquí en vagones sellados; hemos visto partir hacia la nada a nuestras mujeres y a nuestros hijos; convertidos en esclavos hemos desfilado cien veces ida y vuelta al trabajo mudo, extinguida el alma antes de la muerte anónima. No volveremos. Nadie puede salir de aquí para llevar al mundo, junto con la señal impresa en su carne, las malas noticias de cuanto en Auschwitz ha sido el hombre capaz de hacer con el hombre.


Hay pocos libros de los cuales es tan fácil, y a la vez tan difícil, elegir una cita.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Medio equipo


Si Román tiene un poco de humildad (no mucha en estos días), el primero en levantar la copa es el Sebas...

martes, 16 de diciembre de 2008

KK

La Barbarie se ocupa de recopilar el consenso en la blogósfera en contra del keynesianismo K.

Y sí, el keynesianismo K es keynesianismo al cuadrado que, por transformación algebraica, es KK.

¿Los únicos privilegiados... los abuelos?

Datos duros sostiene que durante las presidencias K el haber mínimo jubilatorio "creció dos veces y media más que el promedio de los salarios de la economía" y que, por lo tanto, los jubilados son los más favorecidos.

Creo que tiene un buen punto pero, por errores en la base que consulta, el favor de los K a los abuelos es muchísimo menor que lo que DD calcular y, me imagino, le gustaría. Aquí va.

Primero, DD sostiene que en mayo de 2003 los jubilados cobraban $ 150 de mínima, lo cual es falso: cobraban $ 200 y el aumento se había dado en septiembre de 2002. El problema es que ese aumento de $ 50 se definió como "complemento" y, por lo tanto, no se lo incorporó en las estadísticas porque no alcanzaba a todos sino a la mayoría. El aumento anunciado en julio de 2003 lo que hizo fue incorporar formalmente los $ 50 y agregar $ 20.

Segundo, DD incorpora el aumento de $ 200 que, por ahora, es un pago único y, por lo tanto, no corresponde ponerlo en la cuenta.

Cuando las cuentas se hacen bien, el punto de DD sigue siendo válido aunque la potencia del efecto es muchísimo menor. Desde que K asumió en mayo (empezando en junio), los aumentos fueron así:

- jubilación mínima: 245%
- salario formal: 152%
- salario informal: 179%
- salario sector público: 113%
- salario promedio: 146%

A favor del argumento de un gobierno progresista con los abuelos juega la extensión de la cobertura social a los que no completaban aportes (es cierto, con gente que no lo necesita adentro pero no es la mayoría) y en contra juega el achatamiento de la pirámide de jubilaciones.

Se podría hilar más fino en el tema suba de precios de alimentos y medicamentos pero no creo que agregue mucho.

En general, la política de la seguridad social de los K, medida exclusivamente por el aumento de la jubilación mínima, arroja un buen resultado relativo aunque bien lejos de las pretensiones originales de DD.

Hood Robin