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jueves, 22 de abril de 2010

INDEK: Historia íntima de una estafa


Gustavo Noriega presenta su libro sobre el INDEK, el segundo libro en contar la historia del take over del INDEC.

Lo presentan el domingo 25 de abril a las 20:30, en la Feria del Libro (sala Julio Cortázar):

Beatriz Sarlo, Cynthia Pok, Claudio Lozano y el autor

¡Allí estaremos!

PD: ¿Habrá citado el "yo banco al IPC"?

martes, 9 de febrero de 2010

Ciclo (im)productivo

Empiezo en Exabruptos (solía escribir acá), con una entrada corta.

La producción de conocimientos económicos, en una mirada (¿muy?) simple, no es muy diferente a la de cualquier cadena productiva de bienes y servicios: hay insumos, una función de producción (que incluye tecnología y un empresario, el economista), y esto da lugar a un output (OK, la cosa no es tan neutral... pero para hacer el punto).

La similitud con el proceso productivo se ve también en el siguiente cuadrito que resume la relación entre la investigación económica y los diseños de política. Parecido a una cadena productiva, claro.

A esta altura, que duda cabe de la utilidad de la economía. Hoy todos somos keynesianos, de nuevo, porque con políticas keynesianas se suavizaron - todo lo que se pudo - los efectos del colapso financiero global.

¿Cómo queda este ciclo productivo en Argentina? Los cuentapropistas (los grandes investigadores) y las fábricas (centros de investigación) tienen que trabajar ahora con insumos fallados, por decir algo. Garbage in, garbage out.

Esto compromete el proceso de producir conocimiento y, por lo tanto, compromete también la relación teoría-diseño de política. ¿Cómo testear políticas? ¿Cómo entender lo qué pasó? ¿Lo que está ocurriendo?

Muchos trabajos de investigación (para países emergentes principalmente) están dejando (y dejarán cada vez más) de lado los datos de Argentina por sus problemas de confiabilidad.

No sólo vamos a tener que "adivinar" el futuro sobre bases pobres. También vamos a tener que "adivinar" como funcionaron políticas económicas en el pasado.


viernes, 4 de julio de 2008

INDEK: las huellas del delito

De un artículo de Abel Viglione aparecido en Ambito Financiero:
A mediados del mes pasado el INDEC dio a conocer los datos correspondientes al primer trimestre de Cuentas Nacionales, los cuales mostraban un importante crecimiento de la economía en ese trimestre (8,4%), basado principalmente en el aumento del consumo. Los cuadros publicados por el INDEC y el Ministerio de Economía son más de 20, lo que permite analizar en forma mucho más detallada la información. Si se toman dos de esas series, el PBI a precios corrientes y el PBI a precios de 1993, podemos obtener la variación de los precios implícitos (la tasa de inflación) de la Argentina, dado que el IPC que publica el INDEC no sirve para nada (bueno, para algo debe servir, pero no para el análisis económico).

Al dividir una por otra las series citadas, surge la tasa de inflación trimestral «implícita», la cual es un promedio de entre los bienes que se comercializan internacionalmente (p.ej. granos) y los que no están sujetos al comercio (p.ej. servicio de peluquería). La tasa de inflación resultó ser de 20% entre el primer trimestre de 2008 y el primer trimestre de 2007, tal como puede observarse en el gráfico adjunto.

La tasa de inflación de 20% parece alta (comparada con la del IPC que, para el mismo período, fue de 8,5% para el INDEC), pero ello no debe resultar raro, dado que el Indice de Precios Implícito del PBI es una combinación de bienes que se comercian (precios mayoristas) y no se comercian internacionalmente (IPC). Pero la gran sorpresa es que ninguno de los otros índices de precios publicados, mayoristas en todas sus aperturas o el de la construcción, supera a 20% en el primer trimestre de 2008, lo que indica que tampoco se salvan del manoseo los otros índices. Para que el promedio de variación sea 20%, algún índice de precios debería presentar una variación por encima de 20%.
Que puedo decir. Son tan ignorantes que hasta esto se les escapa: un promedio no puede ser mayor que los términos que lo componen. ¿Y Artemio? ¿Hasta cuándo bancamos el IPC? (chicana...)

jueves, 8 de mayo de 2008

Las falacias de Fernández

En el marco de un seminario internacional acerca del cálculo del IPC, el gobierno presentó la nueva metodología para estimar la inflación al consumidor en Argentina. Tan importante es para el gobierno el asunto que el Jefe de Gabinete Alberto Fernández fue a cerrar el seminario.

La importancia del IPC no puede subestimarse: es un dato esencial para coordinar expectativas y el ajuste de los contratos financieros, laborales, de jubilaciones, de alquiler, etc. La novedad es que el INDEC plantea un índice que cambie la canasta de bienes y servicios a medida que los consumidores ajustan su comportamiento a las variaciones de precios.

Las críticas a la política oficial sobre el nuevo IPC pueden hacerse a partir de la presentación del Jefe de Gabinete quien planteó la siguiente estrategia retórica: mencionó varias objeciones correctas al cálculo del IPC convencional, problemas que tiene el nuestro y el de otros países. Luego dio por hecho que Argentina trató el problema igual que el resto de los países. Y esto es falso.

Primero, el reconocimiento de que los consumidores sustituyen bienes cuando estos suben o bajan de precio, o no están en las góndolas, es correcto y se refleja en otros países en un IPC que se denomina “encadenado”. Tiene razón entonces el Jefe de Gabinete Fernández cuando dice que la Argentina no innova al estimarlo. Sin embargo, en algunos países el IPC convencional se reemplazó por uno encadenado que se cambia una vez por año y no mensualmente, como se propone acá. En otros, la reponderación mensual se combina con el cálculo del IPC convencional pero no lo reemplaza, como se va a hacer aquí.

Segundo, también tiene razón Fernández en que el problema de ajuste por calidad lo tienen todos los países. En términos simples: cuando aparece el Ipod y reemplaza al Walkman aumenta el precio del bien “reproductor de música”; lo mismo ocurre cuando surge un procesador de computadora con más potencia. El problema es que el aumento de precio en el nuevo producto que reemplaza al anterior sobrestima la inflación ya que, también, hubo una mejora de calidad. Pero en Argentina, Moreno mediante, ocurrió lo opuesto: el gobierno sustituyó un bien de calidad superior (la medicina prepaga sin copago) por otro de calidad inferior (la prepaga con copago) justamente lo contrario del problema que Fernández menciona. ¡El reconocimiento del problema debería llevar a registrar un aumento de precios mayor antes que uno menor!

Tercero, Fernández se queja que la canasta del IPC tenía rosas colombianas (con “tallos de 70 centímetros”) o viajes a Cancún, la herencia de la Convertibilidad “cuando un peso era un dólar”. Tiene razón. En alguna época el IPC tenía barras de hielo aún cuando las heladeras ya se habían generalizado. Y está mal. El asunto es cuanto pesan (cuanto se ponderan) las rosas en la variación total. Alimentos y Bebidas pesa casi un tercio en la variación total así que cualquier variación en alimentos y bebidas tiene un impacto sustancial. Las rosas y los viajes pesan muy poco así que aunque tripliquen su precio no definen la tendencia de la inflación. Y, de nuevo, está bien que salgan de la canasta luego de una medición seria de los hábitos de consumo. Está mal que se usen como argumento sustancial para decir que el IPC viejo sobrestima la inflación. Todas las canastas de consumo tienen problemas y son arbitrarias. El asunto es sí los errores de nuestra canasta son la causa de la inflación que tenemos o no. Las mediciones privadas de la canasta básica alimentaria muestran que el problema en Argentina es la suba de precios de la carne, la leche, las verduras y no el aumento de las rosas colombianas o de los viajes en Cancún.

Fernández, y el gobierno, tienen en razón en parte: el cálculo del IPC convencional (con canasta de ponderaciones relativamente fijas) tiene problemas, aquí y allá. La razón llega hasta acá: estos problemas no están en la raíz de la fuerte aceleración de la inflación del último año y medio.

La solución del gobierno no atiende a corregir estos problemas sino a encontrar una forma que pueda defenderse (hasta ahora fue imposible) de reportar una inflación más baja en forma permanente. Pero la realidad no se puede disfrazar y el éxito del nuevo índice dependerá de que los argentinos lo tomen como una medida de la inflación del gasto en consumo y ajusten sus contratos cotidianos al nuevo índice. Porqué la inflación reportada es 8% y los aumentos salariales son del 22%... y los salarios reales no están subiendo 14% por año. Si no, el nuevo IPC habrá fracasado se llame “encadenado” o Moreno.

(una versión corta apareció en Crítica)

lunes, 31 de marzo de 2008

Tuertos

Hay aquí una larga lista de economistas en contra del paro del campo (no me queda claro porque la utilización de lockout... ¿para qué suene a patronal?).

En una mirada rápida, encontré al menos 5 buenos amigos y, además, muchos más que respeto intelectualmente.

La pregunta es: ¿y qué opinan del INDEC? Digo, porque también da para firmar ¿no?

domingo, 2 de diciembre de 2007

Frenkel se suma a la desestabilización

Vale la pena citar:

No se puede hacer política antiinflacionaria en secreto. Quiero decir: se puede, pero no se debe, porque el combate contra la inflación es más efectivo y de menor costo social cuanto más amplia es la difusión de las medidas que lo componen.

Una política antiinflacionaria requiere esencialmente que el gobierno anuncie que se propone reducir la tasa de inflación vigente. El anuncio puede incluir o no una meta cuantitativa, pero no hay política si no se explicita que el gobierno aspira a una tasa más baja. Junto al anuncio de la meta cualitativa o cuantitativa el gobierno debe exhibir, como en cualquier otra política pública, las medidas y los instrumentos que conducirán a ese objetivo.

Toda política antiinflacionaria, ortodoxa o heterodoxa, tiene uno de sus efectos principales en la influencia sobre las expectativas. (...) Hay que llamar mucho la atención, porque los agentes tienden a pensar que la inflación futura será igual o mayor que la que perciben

Para convencer hay que tener credibilidad. Esto es, los agentes deben creer que el gobierno quiere reducir la inflación y que cuenta con los instrumentos para lograrlo. Para esto es imprescindible que los agentes crean lo que el gobierno dice.

Por lo dicho, restablecer la medición creíble de la inflación por parte del Indec es una condición necesaria de cualquier política antiinflacionaria. Ahora y aquí es una condición necesaria para conseguir una desaceleración de la inflación. Considerando la situación a la que se ha llegado, el cambio debería ser contundente y llamativo, porque se trata de modificar la percepción de una masa importante de agentes. Alguien dijo con acierto que a la inflación hay que combatirla, no ocultarla. Agreguemos que para combatirla con alguna eficacia es imprescindible franquear y transparentar su medición, y conseguir que el público crea que así se ha hecho.


Que así sea.

domingo, 10 de junio de 2007

CSI: Lectura obligatoria

Perfil descubrió la existencia del blog INDEC DE PIE, aparentemente escrito por técnicos del instituto que, en forma extraoficial, denuncian la manipulación del índice y realizan su propia estimación.

En una apostilla muy interesante, se describen las diferentes maniobras que resultan en una significativa subestimación del aumento de precios. La lista de las alteraciones a la metodología, aunque en su mayoría conocida o sospechada, asusta: la intervención del INDEC no tiene ningún límite. Y el índice informado ahora tiene la misma entidad que un dibujo animado.

viernes, 1 de junio de 2007

Los costos de la manipulación del IPC

A esta altura, son menos los que bancan al IPC (Indice de Precios Controlados) que los que bancan a Russo.

Aunque ya escribí con el asunto bajo otro heterónimo, un comentario de Econométrica, que dio lugar a otro de Elemaco, completado luego por Raft, me llevan a resumir aquí algunas ideas.

Leer al mercado es siempre difícil, ya sea a través de los precios de los activos financieros o de los comentarios de los analistas. Esto quiere decir que la cuantificación del impacto de la manipulación del IPC no es sencilla. Habiendo dicho esto, hay un par de hechos duros: 1) el precio de los bonos argentinos en pesos ajustados por CER cayó en términos relativos al precio de los bonos de otros mercados emergentes en moneda local y 2) el precio de los bonos argentinos en dólares cayó en términos relativos al precio de los bonos de otros mercados emergentes en dólares.

Econométrica busca medir el efecto de la manipulación mediante: 1) la caída (absoluta, no relativa) en el precio de los bonos argentinos ajustados por CER y 2) el aumento (absoluto y relativo) del spread (usualmente la inversa del precio) de los bonos argentinos en dólares representados en el EMBI. Queda claro que, a mi juicio, la forma de medir el efecto de la manipulación del IPC es mediante la performance de los bonos en términos relativos a sus pares emergentes.

El problema es, como señala Raft con algo de acierto (no todo), que hacia abril se hizo evidente en el mercado que uno de los fondos emergentes más importantes del banco ABN estaba desarmando posiciones en deuda de Venezuela y de Argentina en forma muy agresiva. Pero lo que omite el análisis es que en algún momento se armaron estas posiciones y, entonces, aquella apreciación relativa que tuvo la Argentina cuando eso ocurrió (mi estimación es que alrededor de septiembre - octubre del año pasado) fue, para decirlo mal y pronto, una mejora en los fundamentals "trucha" porque, estimados, el mercado no refleja, no en el corto al menos, fundamentals... y en eso estamos todos de acuerdo.

Después de estas disquisiciones y mi escepticismo sobre cuanto podemos decir, es decir habiendo reconocido lo lábil de la base sobre la que opinamos, que es lo que le pasa a los activos financieros argentinos desde comienzos de febrero a esta parte dado su deterioro en la performance relativa.

Factor técnico: el desarme de posiciones del fondo de ABN que afecta fundamentalmente, pero no únicamente, a los dos bonos que están en el EMBI AR, el Discount y el Par en dólares de legislación extranjera.

Factores fundamentales, a saber.
1) El deterioro fiscal producto de la aceleración fiscal en un año eleccionario que tan bien explica la hipótesis del ciclo económico de origen político (y ojo que en Exabruptos tampoco somos polítologos...)
2) La desaceleración en el nivel de actividad (pero el warrant no cayo, entonces...?)
3) La manipulación del IPC.

Y voy a agregar una hipótesis adicional que vuelve el efecto de manipulación del IPC más difícil de medir y más extendido en el tiempo. Mi percepción es que desde la restructuración de la deuda a comienzos de 2005 hasta principios de febrero de 2007, la base inversora de Argentina no paró de crecer. Esto significa que clases de inversores (dedicados, hedge funds, institucionales, etc., no mutuamente excluyentes) y geografías (Asia) se expandían entre los tenedores de bonos argentinos, locales y extranjeros. Y esto es una buena cosa: reduce el costo de financiamiento del gobierno y del resto de la economía que tiene al soberano como referencia.

Algunos de estos inversores, los más "institucionalistas", vieron a la manipulación del IPC casi (y enfatizo el casi) como un credit event. Y decidieron empezar a desinvertir en activos argentinos en forma gradual dado que la liquidez del mercado no es mucha y entonces desarmar posiciones grandes conlleva fuertes caídas en el precio (como saben bien en ABN). Estos inversores venden cada vez que los bonos tocan ciertos valores que tienen que ver con precios objetivo, con pérdidas toleradas o con el precio al cual incorporaron los bonos a su portafolio. Pero venden. Esto es mucho más difícil de medir, un daño más permanente.