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viernes, 21 de mayo de 2010

La inflación de Artemio

Artemio pronostica 17% de inflación para 2010 reconociendo 15% en 2009. Dos problemas (siendo generoso):
  1. ¿Sólo 2 puntos porcentuales más de inflación con una economía rebotando fuertemente de la recesión? (Artemio endosa los 6% de crecimiento de Bein), agregados monetarios, salarios y gasto público creciendo más rápido que el año pasado?
  2. Pronostica 25% de alimentos para el 17% de inflación. A ojo de buen cubero (1/3 de alimentos), da 13% de inflación para el resto de la canasta del IPC.
Ni con el dólar bajando a 3...

miércoles, 14 de abril de 2010

RER targeting revisited (sólo econs)

Genérico, Lucas y Ele vuelven sobre el tema de la política monetaria con objetivo de tipo de cambio real. Buena excusa para un exabrupto.

La discusión parte de la ley de hierro de los salarios Lucasiana (obvio, por Lucas Llach, no por Bob Lucas... aunque éste último podría estar de acuerdo) que paso a enunciar así (mi interpretación):

Los salarios oscilan alrededor de su nivel  de productividad en dólares y la dinámica de ajuste es o bien los salarios (la salida argentina) o bien el tipo de cambio nominal (la salida brasilera). Si las condiciones iniciales son de salarios en dólares muy baratos y no dejamos apreciar el tipo de cambio nominal (comprando dólares), ergo los salarios van a subir todo lo que sea necesario para acercarse a su nivel de "equilibrio" (...en dólares).

Genérico lo cuestiona: ¿cuál es el mecanismo que empuja los precios a la suba? Lucas le responde: la demanda por laburo barato, el factor escaso. Elemaco desvía: ¿y quién les dijo qué el RER alto es expansivo? ¿y si la inflación es fiscal, debido al crecimiento acelerado del gasto público?

Mi turno. ¿Cómo hacemos sentido de todo esto? ¿Seremos la disciplina que da el Nobel a tres personas qué dicen exactamente lo contrario, violando los principios de contradicción y de tercero excluído?

Espejitos de colores

jueves, 18 de marzo de 2010

Ugi's Index

Inspirado en el Big Mac Indec, un foto-blog de BA tuvo la idea de lanzar el Ugi's index: el precio en dólares, nominales y constantes, de una de muza... (que el foto-blogger describe, con cariño pero con justicia, como una "cheap and, let's be honest, rather crappy pizza").

En realidad, el foto-blogger, mejor fotógrafo que economista, se equivoca cuando dice que el UI "it's become a sort of porteño version of the Big Mac Index, that is, an unofficial way to measure inflation". El error está salvado luego, en la entrada reciente que se menciona abajo, donde argumenta correctamente que el "Ugi's index is more a means of tracking the Argentine inflation and relating it back to dollars by using a single, iconic item; the Ugi's pie".

Discusiones aparte, el Ugi's index acaba de actualizarse a propósito de que la muza grande a la piedra bajó de 14 a 11.99 mangos, precio al que estaba ¡un año atrás! (en cualquier momento deflación en el IPC-INDEK). Y muestra lo que ya sabíamos, que descuentos y todo venimos con una importante inflación en dólares.

No soy un consumidor de UI pero todo lo que escuché sugiere que crappy era una buena caracterización. Pregunto entonces ¿bajaron los márgenes? ¿bajaron los insumos? ¿o ahora es very crappy?

PD: Gracias FG por el link original.

martes, 9 de febrero de 2010

Ciclo (im)productivo

Empiezo en Exabruptos (solía escribir acá), con una entrada corta.

La producción de conocimientos económicos, en una mirada (¿muy?) simple, no es muy diferente a la de cualquier cadena productiva de bienes y servicios: hay insumos, una función de producción (que incluye tecnología y un empresario, el economista), y esto da lugar a un output (OK, la cosa no es tan neutral... pero para hacer el punto).

La similitud con el proceso productivo se ve también en el siguiente cuadrito que resume la relación entre la investigación económica y los diseños de política. Parecido a una cadena productiva, claro.

A esta altura, que duda cabe de la utilidad de la economía. Hoy todos somos keynesianos, de nuevo, porque con políticas keynesianas se suavizaron - todo lo que se pudo - los efectos del colapso financiero global.

¿Cómo queda este ciclo productivo en Argentina? Los cuentapropistas (los grandes investigadores) y las fábricas (centros de investigación) tienen que trabajar ahora con insumos fallados, por decir algo. Garbage in, garbage out.

Esto compromete el proceso de producir conocimiento y, por lo tanto, compromete también la relación teoría-diseño de política. ¿Cómo testear políticas? ¿Cómo entender lo qué pasó? ¿Lo que está ocurriendo?

Muchos trabajos de investigación (para países emergentes principalmente) están dejando (y dejarán cada vez más) de lado los datos de Argentina por sus problemas de confiabilidad.

No sólo vamos a tener que "adivinar" el futuro sobre bases pobres. También vamos a tener que "adivinar" como funcionaron políticas económicas en el pasado.


lunes, 19 de mayo de 2008

Répète avec moi: la inflación es un problema macro

Como decía mi profesora de francés: répète avec moi...

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Hace tiempo que Exabruptos se pelea con aquellos que le echan la culpa de la inflación a los "formadores de precios", a los empresarios, a los monopolios, etc., etc... (CFK lo hace pero ella es la Presidenta... el error es de los economistas que la asesoran... ¿cómo? ¿no hay ninguno?)

Tanto así que el desafío ENCONTRÁ UN ECONOMISTA SERIO QUE REALMENTE LO CREA (sin obligación de compra, bases y condiciones...) sigue abierto y sin ganadores.

Hoy almorzaba con uno de mis mejores profesores, y macroeconomista de fuste, contándole cuanto me sorprendía que gente presuntamente seria insista con el argumento y que, tal vez, el fracaso era mío porque no conseguía explicar la falacia implícita (la confusión de precios altos con precios en alza) con éxito. Y él, así son los profesores, te enseñan aún comiendo una de muzzarella, me sugirió el siguiente experimento (con alguna variación de mi parte, fuí uno de sus estudiantes rebeldes):

"Imaginate que hay sólo una gran empresa, LA FORESTAL SA, que produce todo lo que consumimos y que todos somos empleados de LA FORESTAL SA y consumimos lo que nos vende y ni siquiera vale la soberanía del consumidor. Dada la elasticidad de la curva de demanda (y bue... a los econ nos gusta la consistencia pero pueden saltarse esto último), LA FORESTAL maximiza beneficios y nos cobra los precios más altos que puede dada su función de costos, de demanda, etc. Incluso imaginate que nos tiene en el límite de la supervivencia. Aún así no hay inflación en este mundo y es un monopolio... es un flor de monopolio".

Sí aún así no estás convencido que la inflación es un problema macro y no de morfología de mercados entonces la economía no es lo tuyo: te lo digo ahora que tenés tiempo de dedicarte a cualquier otra cosa (pensalo Mecha, aún estás a tiempo, creeme).

PD: Estuve tentado de llamar a esta apostilla "el test para saber si sos un econ macro o un chanta" pero me quedé con otro.

jueves, 8 de mayo de 2008

Las falacias de Fernández

En el marco de un seminario internacional acerca del cálculo del IPC, el gobierno presentó la nueva metodología para estimar la inflación al consumidor en Argentina. Tan importante es para el gobierno el asunto que el Jefe de Gabinete Alberto Fernández fue a cerrar el seminario.

La importancia del IPC no puede subestimarse: es un dato esencial para coordinar expectativas y el ajuste de los contratos financieros, laborales, de jubilaciones, de alquiler, etc. La novedad es que el INDEC plantea un índice que cambie la canasta de bienes y servicios a medida que los consumidores ajustan su comportamiento a las variaciones de precios.

Las críticas a la política oficial sobre el nuevo IPC pueden hacerse a partir de la presentación del Jefe de Gabinete quien planteó la siguiente estrategia retórica: mencionó varias objeciones correctas al cálculo del IPC convencional, problemas que tiene el nuestro y el de otros países. Luego dio por hecho que Argentina trató el problema igual que el resto de los países. Y esto es falso.

Primero, el reconocimiento de que los consumidores sustituyen bienes cuando estos suben o bajan de precio, o no están en las góndolas, es correcto y se refleja en otros países en un IPC que se denomina “encadenado”. Tiene razón entonces el Jefe de Gabinete Fernández cuando dice que la Argentina no innova al estimarlo. Sin embargo, en algunos países el IPC convencional se reemplazó por uno encadenado que se cambia una vez por año y no mensualmente, como se propone acá. En otros, la reponderación mensual se combina con el cálculo del IPC convencional pero no lo reemplaza, como se va a hacer aquí.

Segundo, también tiene razón Fernández en que el problema de ajuste por calidad lo tienen todos los países. En términos simples: cuando aparece el Ipod y reemplaza al Walkman aumenta el precio del bien “reproductor de música”; lo mismo ocurre cuando surge un procesador de computadora con más potencia. El problema es que el aumento de precio en el nuevo producto que reemplaza al anterior sobrestima la inflación ya que, también, hubo una mejora de calidad. Pero en Argentina, Moreno mediante, ocurrió lo opuesto: el gobierno sustituyó un bien de calidad superior (la medicina prepaga sin copago) por otro de calidad inferior (la prepaga con copago) justamente lo contrario del problema que Fernández menciona. ¡El reconocimiento del problema debería llevar a registrar un aumento de precios mayor antes que uno menor!

Tercero, Fernández se queja que la canasta del IPC tenía rosas colombianas (con “tallos de 70 centímetros”) o viajes a Cancún, la herencia de la Convertibilidad “cuando un peso era un dólar”. Tiene razón. En alguna época el IPC tenía barras de hielo aún cuando las heladeras ya se habían generalizado. Y está mal. El asunto es cuanto pesan (cuanto se ponderan) las rosas en la variación total. Alimentos y Bebidas pesa casi un tercio en la variación total así que cualquier variación en alimentos y bebidas tiene un impacto sustancial. Las rosas y los viajes pesan muy poco así que aunque tripliquen su precio no definen la tendencia de la inflación. Y, de nuevo, está bien que salgan de la canasta luego de una medición seria de los hábitos de consumo. Está mal que se usen como argumento sustancial para decir que el IPC viejo sobrestima la inflación. Todas las canastas de consumo tienen problemas y son arbitrarias. El asunto es sí los errores de nuestra canasta son la causa de la inflación que tenemos o no. Las mediciones privadas de la canasta básica alimentaria muestran que el problema en Argentina es la suba de precios de la carne, la leche, las verduras y no el aumento de las rosas colombianas o de los viajes en Cancún.

Fernández, y el gobierno, tienen en razón en parte: el cálculo del IPC convencional (con canasta de ponderaciones relativamente fijas) tiene problemas, aquí y allá. La razón llega hasta acá: estos problemas no están en la raíz de la fuerte aceleración de la inflación del último año y medio.

La solución del gobierno no atiende a corregir estos problemas sino a encontrar una forma que pueda defenderse (hasta ahora fue imposible) de reportar una inflación más baja en forma permanente. Pero la realidad no se puede disfrazar y el éxito del nuevo índice dependerá de que los argentinos lo tomen como una medida de la inflación del gasto en consumo y ajusten sus contratos cotidianos al nuevo índice. Porqué la inflación reportada es 8% y los aumentos salariales son del 22%... y los salarios reales no están subiendo 14% por año. Si no, el nuevo IPC habrá fracasado se llame “encadenado” o Moreno.

(una versión corta apareció en Crítica)

domingo, 2 de diciembre de 2007

Frenkel se suma a la desestabilización

Vale la pena citar:

No se puede hacer política antiinflacionaria en secreto. Quiero decir: se puede, pero no se debe, porque el combate contra la inflación es más efectivo y de menor costo social cuanto más amplia es la difusión de las medidas que lo componen.

Una política antiinflacionaria requiere esencialmente que el gobierno anuncie que se propone reducir la tasa de inflación vigente. El anuncio puede incluir o no una meta cuantitativa, pero no hay política si no se explicita que el gobierno aspira a una tasa más baja. Junto al anuncio de la meta cualitativa o cuantitativa el gobierno debe exhibir, como en cualquier otra política pública, las medidas y los instrumentos que conducirán a ese objetivo.

Toda política antiinflacionaria, ortodoxa o heterodoxa, tiene uno de sus efectos principales en la influencia sobre las expectativas. (...) Hay que llamar mucho la atención, porque los agentes tienden a pensar que la inflación futura será igual o mayor que la que perciben

Para convencer hay que tener credibilidad. Esto es, los agentes deben creer que el gobierno quiere reducir la inflación y que cuenta con los instrumentos para lograrlo. Para esto es imprescindible que los agentes crean lo que el gobierno dice.

Por lo dicho, restablecer la medición creíble de la inflación por parte del Indec es una condición necesaria de cualquier política antiinflacionaria. Ahora y aquí es una condición necesaria para conseguir una desaceleración de la inflación. Considerando la situación a la que se ha llegado, el cambio debería ser contundente y llamativo, porque se trata de modificar la percepción de una masa importante de agentes. Alguien dijo con acierto que a la inflación hay que combatirla, no ocultarla. Agreguemos que para combatirla con alguna eficacia es imprescindible franquear y transparentar su medición, y conseguir que el público crea que así se ha hecho.


Que así sea.

martes, 23 de octubre de 2007

Dieta

Dijo Churchill que "durante el transcurso de mi vida a menudo tuve que comerme mis palabras y debo confesar que es una dieta saludable".

Por ahora, sostengo a rajatabla mi análisis y pronóstico acerca de la inflación escrito allá por diciembre de 2005 (la conclusión está particularmente vigente).

Ya veremos que ocurre con mi pronóstico acerca de la desaceleración. Hasta ahora, no se verificó debido a la (insostenible) carrera expansiva previa a las elecciones. El tiempo dirá.