Por supuesto que tengo mis propias observaciones que hacer, sobre bases epistemológicas, a la capacidad de la economía para pronosticar. Y también a la práctica del economista que pronostica en forma absoluta, sin condicionar. Pero no me refiero a esas objeciones sino a otra, con otra base, con otra motivación.
Por ejemplo, ayer en TN, durante un debate con Broda, Carlos Heller prefirió no rebatir argumentos y le espetó "usted que pronosticó el dólar a 10 pesos".
Broda, bajando la voz, le respondió que fue un escenario al que le asignó 5% de probabilidad.
Aclaro, por las dudas, que Broda no me paga, nunca me pagó y tengo por él la consideración a un buen profesional de la macroeconomía. Tengo, seguramente, muchas diferencias.
Ocurre que harto de los argumentos ad hominem, tan caros a los intereses políticos.
Mi archivo, parece, es mejor que el de Heller. Simplemente me tomé el trabajo de escanear el cuadro resumen de proyecciones de marzo de 2002 y de abril de 2002 que Broda distribuyó a sus clientes en aquella época (yo era uno de esos).
En marzo de 2002, Broda pronosticaba un dólar a fin de 2002 de 3 pesos por dólar. En abril de 2002, de 3.75. Los textos que acompañan los cuadros hablan de escenarios de baja probabilidad con tipos de cambio proyectados más altos bajo condiciones diferentes.
Para el nivel de volatilidad macro e incertidumbre de la época, los dos juegos de proyecciones no están tan mal.

