
No debería sorprender. Algunos creyeron que había una genética rusa, distinta de la mendeliana y declararon a esta última ilegal (hambre para muchos, cana para los científicos disidentes).
No será la última vez. Quien sabe si la economía K, donde la inflación y los agregados monetarios no tienen relación y los precios suben por culpa de Clarín, Coto y los bancos, no sea otra variante del flogisto, el lysenkismo, y tantos otros dislates de los cuales la historia de la ciencia está repleto.