Finalmente el mundo nos juega en contra. Este mundo de apalancados con nombres impropios (hedge funds que no ofrecen cobertura o carry trades que se mancan) y acrónimos cacofónicos (ABS, CDO, SIV, ABCP, entre otros)empieza a desandarse, a desapalancarse. Y lo que llevó tiempo armarse se da vuelta en un sopetón... como un parto, aunque sin la alegría del resultado. Al revés.
Aunque no sepamos si es un liquidity crunch (problema de liquidez) o un credit crunch (problema de solvencia), la seriedad del asunto no debe subestimarse. En principio, nos encuentra bien parados y con superávit gemelos. ¿O no? Los rumores dicen que el fondo anticíclico se fue en los últimos pagos de deuda, y que el aumento en la deuda flotante del gobierno y los traspasos mal anotados de las AFJP, es la única razón por la que seguimos con un superávit primario circa 3%. En realidad, me cuentan es menor al 2% y mayor que la cuenta de intereses. Mala noticia.
Sí, buena parte del aumento del gasto es gasto social y ese, nos dice Artemio, siempre vale la pena. ¿Y quién soy yo, macro-financista de derecha, para cuestionar más plata para nuestros abuelos? La palabra clave, sin embargo, es sustentabilidad, la posibilidad de sostener en el tiempo este sendero de crecimiento y (poca, y ojalá se pueda ir por más) redistribución. Ya lo insinué, la fiesta electoral sea paga.
Pero empezó el viento en contra. Y esto va a poner a prueba 1) el modelo de tipo de cambio real alto y 2) la gestión. Porque, aquí va una frase temeraria y provocativa, Kirchner la tuvo fácil... ¿con la crisis social que hubo? Y sí, Kirchner la tuvo fácil: la crisis hizo el trabajo sucio de la economía y generó el vació de poder que K llenó en la política. Repasemos.
A Kirchner le sobró: energía, capacidad instalada sin utilizar, ejército industrial de reserva, demanda de dinero, competitividad cambiaria, liquidez internacional y términos de intercambio (estos dos últimos "colchones", el viento de cola).
A CFK, lamentablemente, le queda mucho menos:
Sin exceso de oferta de energía: la demanda pico supera la capacidad instalada.
Sin exceso de oferta de trabajo: no más de 1.5% de puntos porcentuales para bajar la tasa de desempleo.
Sin exceso de demanda de dinero: aumentó el costo de esterilización.
Sin exceso de capacidad instalada sin utilizar: utilización en niveles de 75%.
Sin (mucho) exceso de competitividad cambiaria: depende de cómo se lo mida, el peso se apreció mucho, poquito o nada.
Sin mucha liquidez internacional: uf, cada vez menos.
Con términos de intercambio en suba permanente: el único colchón que queda y empiezan a debilitarse.
Porque empezó el viento en contra y eso exige corregir los errores de la gestión: la manipulación del IPC, el deterioro fiscal y la subinversión en energía. Y exige alguna concertación porque, mal que me pese a mi y a Artemio, el salario real no puede subir a un ritmo tres veces superior al aumento de la productividad.
Y avanzar, con viento en contra, es más difícil.
PD: Imagino que algunos verán en esta apostilla un acto de gorilismo (¡uno más!). Nada más alejado de mi intención. A diferencia del FMI o de las viudas de la Convertibilidad, no me regodeo ni me interesa el fracaso del modelo. Todo lo contrario. Kirchner por 20 años más si apuestan por la sostenibilidad del modelo con énfasis redistributivo. Sin embargo, se necesita tanta gestión... y no se si tenemos dirigentes, políticos y empresarios, a la altura.