viernes, 3 de abril de 2009

G20: de todo, como en botica

¡Que diferencia que hacen 3 años! En la reunión de 2006 del G20 el tema fue “construir y sostener la prosperidad”. Hoy, los temas convocantes son estabilidad, crecimiento y empleo. ¿Por qué es tan importante esta reunión de ministros de economía, banqueros centrales y ahora presidentes (o primeros ministros) de los países miembros?

La profundidad de la crisis abrió la puerta para una agenda que incluye una variedad grande de cuestiones. Empiezo por un listado, incompleto, pero que muestra bien por donde andan las propuestas: reformar la burocracia y el manejo del FMI, aumentar los recursos con los que cuentan el FMI y otros multilaterales para prestar, reducir la condicionalidad y el costo al cual el FMI le presta a los países necesitados, crear un nuevo organismo global de supervisión ya sea financiera o económica, reformar el sistema monetario mundial en la dirección de reducir la volatilidad de los tipos de cambio o de introducir nuevas monedas de reserva, aumentar la regulación financiera, eliminar los paraísos fiscales, cambiar los principios contables y regulatorios, controlar los flujos de capitales, proveer alivio de deuda a países muy endeudados, evitar las políticas proteccionistas, como disponer de los activos tóxicos de los … y sigue la lista.

Cualquiera se imagina que una agenda semejante no se resuelve en días, semanas o inclusive meses. Y probablemente los temas se resuelvan de acuerdo a su complejidad, grado de desacuerdo y poder relativo de los países que empujan las diferentes posiciones. ¿Qué nos importa de todo esto? Lo que afecte a la Argentina directamente y las propuestas que llevó la Argentina.

La presidente Kirchner, el banco central y el ministerio de economía coincidieron en pedir reformas asociadas al Fondo Monetario Internacional: más recursos para prestar, menos condicionalidad y mejor gobierno. Aunque el ex Presidente Kirchner señaló que no quiere la plata del FMI “ni que la regalen”, un nuevo Fondo, más amigable a los países emergentes y menos entrometido en el diseño de políticas locales, ofrecerían una buena oportunidad política para conseguir financiamiento. Al menos, es la lectura que puede hacerse de la posición argentina.

Lamentablemente, el FMI no cambió tanto. En el anuncio reciente de la nueva facilidad crediticia (de la cual México parece que va a usar 30 a 40 mil millones de dólares) se impusieron requisitos para prestar (¡la burocracia del FMI cree que adelantar la condicionalidad es un cambio!). Entre las pre-condiciones, asomaron con nombre y apellido – República Argentina – que son la necesidad de tener acceso sostenido al mercado de capitales internacional en condiciones favorables e integridad y transparencia de las estadísticas. Uno no puede menos que estar de acuerdo con la necesidad de mejorar las estadísticas públicas en Argentina pero si uno tiene buen acceso a los mercados ¿para qué pediría prestado al FMI?

Otra cosa debería ocupar a la Argentina y, también, a los otros países en desarrollo. Ya no sólo asegurar el acceso al financiamiento sino, tan importante, exigir que el FMI preste a las bajísimas tasas del costo del dinero global y a tasa fija. Es que recurrir a los multilaterales va a implicar revertir el proceso de desdolarización (pesificación, en nuestro caso) de la deuda pública. Los emergentes se quedarían con mayor deuda en moneda dura en momentos donde se ven obligados a devaluar sus monedas aumentando entonces el peso de la deuda nueva. ¿Por qué no podría el FMI prestar en una canasta de monedas más amplia que las cuatro (euro, yen,
dólar y libra) que componen la cotización de la moneda del FMI, el DEG?

La presidenta Kirchner puso especial énfasis en pedir la eliminación de los países fiscales. Además del valor moral intrínseco a la propuesta, el interés es evidente en el medio del blanqueo de capitales más generoso de la historia argentina y la necesidad de repatriar capitales.

No estamos solos. El Presidente Sarkozy amenazó con negar la firma de Francia en un acuerdo si no se busca una mayor regulación a las finanzas globales y no se erradican aquellos centros financieros que no cooperen con información y los paraísos fiscales. Después de todo, en lugares como Nevada, en EEUU, o Jersey, perteneciente a la corona inglesa, se pueden armar compañías fantasmas y abrir cuentas bancarias con enorme facilidad. The Economist cuenta como Jason Sharman, un profesor australiano, con 10.000 dólares consiguió abrir 17 compañías fantasma, 13 de ellas en países de la OECD.

Con toda la legitimidad e interés del reclamo, Dani Rodrik se pregunta ¿qué tienen qué ver los paraísos fiscales con las causas y soluciones a la crisis? Nada para él. Con una visión más benigna, podría decirse que mejoran la calidad de las finanzas globales pero poco ayudan en esta crisis, es cierto. La observación de Rodrik, sin embargo, es interesante porque también pone en evidencia que la amplitud de las propuestas en el G20 va mucho más allá de solucionar la crisis actual y tienen que ver con agendas propias de los diferentes países.

Esto significa que probablemente esta reunión del G20 no va a cambiar nuestra vida cotidiana. Al menos no por un buen tiempo. Lo que no significa que el país no deba seguir intentando, cuidando la posición argentina en un foro que tiene repercusión e influencia global en lugar de faltar a la cita.

2 comentarios:

  1. Pienso que efectivamente la supresión de los paraísos fiscales no aportará a la solución de la crisis. Pero seguramente reducirá la masa de dinero que se acumula en instituciones financieras y sirve para especulaciones que terminarán desatando nuevas crisis.
    Todo lo que contribuya, en mayor o menor medida, a estrangular a los rentistas puede hacer las veces de preservativo ante futuras epidemias.
    Saludos

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  2. En el G20 los países en vías de desarrollo son mayoría. Sus exigencias son justas. Sin embargo es seguro que los desarrollados van a exigir una contrapartida. Porque sin duda, al menos en Argentina existen comportamientos que traban su propio desarrollo. Con el apriete del FMI se ha logrado muy poco. Así que creo que los justos reclamos de nuestros países tendrán una zona de conflicto. El estudio debe ser hecho por comisiones en conjunto y específicas para cada país. Por ningún lado hay alternativas para que los comportamientos políticos muy dudosos y criticables (ej: INDEC) sigan teniendo lugar.

    Saben que me dedico a fomentar la verdadera democracia, y por esa tarea desinteresada pido disculpas por el chivo. Simple: les pido que vean:
    http://argentidea.blogspot.com/
    http://argentinosindependientes.blogspot.com/
    http://horacioproyectos.blogspot.com/
    Gracias, Olivera.
    Argentideas.

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