sábado, 19 de septiembre de 2009

Ladran Sancho...

Muy interesante artículo de Zaiat que concluye así:
"En este caso, importa la [imagen] que define las cámaras patronales sobre el presente ciclo político. Esto significa que, más allá de la imagen que proyecta el Gobierno, la mirada del otro (del mundo empresario), dominada a menudo por prejuicios ideológicos, determina un escenario hostil para el capital. Esto significa, que la identidad progresista de la administración kirchnerista termina consolidada por las protestas patronales más que por propias medidas en esa orientación. O también por la reacción hostil empresaria que lo impulsa a implementar iniciativas de en ese sentido."
El artículo no es fácil de leer (prosa "universitaria"), y se apoya en un artículo que no leí (no está online), pero acá va mi interpretación:

El capital (el campo) se apropió de los modos de la protesta social antes reservada a los más vulnerables (el piquete, la toma). A esto se suma la conflictividad creciente que plantean, contra el gobierno, las asociaciones empresarias como AEA, UIA, que se suman a la originaria de la Mesa de Enlace (ME). Por lo tanto, el gobierno de Kirchner es efectivamente progresista puesto que o bien actúa generando la respuesta de la patronal o bien actúa en represalia a la agresión de la patronal. En ambos casos, progresismo. La identidad progresista queda definida por los enemigos.

Es una interpretación posible. Podríamos llamarla la tesis "Ladran Sancho, señal que cabalgamos".

Otra, es que lo que hay en juego no es progresismo sino una sustitución de unos capitalistas por otros capitalistas (¿más progresistas?) y, entonces, los Eskenazi, Eurnekián, Brito, Baez, López, Mindlin, Elsztain, Ulloa, Spolsky, Hadad, Roggio, etc., no tienen razones para quejarse.

Relatos, que le dicen.

10 comentarios:

  1. Si nos apartamos del par progresismo-antiprogresismo, podemos llegar a un relato que conserve el de Zaiat e integre contradictoriamente el que se pone como ejemplo de relato alternativo.
    Supongamos que estamos insertos en una formación económico-social periférica en que domina el modo de producción capitalista, con fuerte dependencia del capital imperialista (me disculpo por la mala palabra, pongan otra siempre que quede el concepto).
    Ninguno de los actores sociales con peso suficiente para incidir efectivamente se propone salir de esa forma de organización económico-social.
    Uno de esos actores (mea culpa, simplifico, su nombre es Legión) no se propone alterar en absoluto el statu quo, sino consolidar, ampliar y en lo posible absolutizar, el predominio de los sectores más poderosos y concentrados de las clases dominantes internas y externas (no olvidemos, suponemos un país periférico, dependiente o semicolonial, cada uno tache lo que no corresponde).
    El otro actor (mea culpa, simplifico) se propone disminuir el peso específico del capital extranjero y de los sectores más poderosos del capital nacional. Para ello, anuda sucesiva o simultáneamente vínculos más o menos estrechos con capitalistas más chicos, más débiles o que, siendo parte de los más poderosos, tienen intereses coyunturalmente coincidentes. Esos vínculos no son necesariamente de naturaleza angelical y, desde luego, su rasgo dominante es la provisoriedad.
    He aquí el tercer relato que, con diferencias pequeñas, grandes o enormes, pero siempre de grado, puede aplicarse a Juan Perón, Getulio Vargas, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula da Silva, Rafael Correa, Juan Velasco Alvarado, Lázaro Cárdenas, Víctor Paz Estensssoro (el de 1942-1956), Jacobo Arbenz y otros que, así, de memoria, no puedo citar.
    Saludos

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  2. Andrés, si, por supuesto que hay un asunto de sustitución de capital extranjero por capital nacional. Es una de las tendencias de los años kirchneristas y, también, del tipo de cambio alto. De cualquier manera, algunos de los fondos detrás de esos capitalistas ya no son "locales" y mejor no preguntar.

    Más importante, no comparto lo que sigue: cuando las diferencias son "grandes", y sobre todo "enormes", no son "de grado". Casi por definición. Tratar de encontrar un elemento común en las experiencias populistas (no lo uso en todos los casos en sentido peyorativo, quiero aclarar) que mencionás, incluyendo a Kirchner, es un esfuezo de "clase" muy grande. Cuando abarcás mucho con una categoría, perdés precisión y cierta capacidad crítica de experiencias muy disímiles.

    Las diferencias de política económica (incluso en la propiedad de los medios de producción), política exterior (contrastá el peronismo con el varguismo), corrupción y revalorización de las burocracias públicas, promoción de la educación, tolerancia por la diferencia, legitimidad de origen, etc., etc. de esas experiencias es tan grande que agruparlas me resulta temerario.

    Pero, como dije, relatos. El tuyo es me parece que tiene trazos de verdad pero me cuesta verlo como una señal de progresismo. ¿O preferís que caractericemos a los capitalistas locales en cuestión?

    Pero, ojalá. Habrá que romper los huevos para saborear la tortilla.

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  3. dato curioso: Cervantes no escribio "los perros ladran.... señal que avanzamos". Esas lineas solo existe en le guion de la peli del Orson Welles.

    The power of the 7th art.

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  4. uff...discuplerations. Por algo la palabra ortografica empieza con orto

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  5. Y otra alternativa es que las medidas de política económica son desmejoras de Pareto: perjudican a todos sin beneficiar a ninguno.

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  6. Miguel: vos decís de mi relato "El tuyo me parece que tiene trazos de verdad pero me cuesta verlo como una señal de progresismo". Si vamos a tomar la expresión progresismo (monumento a la ambigüedad) en su sentido político habitual, me siento aliviado de que mi relato no sea progresista.
    Saludos

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  7. Nos dejamos ve joder con ser progresistas y lo paramos a Macri con lo que hay?

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  8. Andrés:

    Me refería a "progresismo" en el sentido de alguno de los ejemplos que bien diste en tu comentario: procesos de fuerte transformación social donde mejora la distribución del ingreso de los sectores más postergados y más vulnerables. No quiero ser a-histórico: la coincidencia de algunos de esos ejemplos marca el condicionamiento de la industrialización y la transición demográfico en lo que luego se convertiría en un mito popular (a veces populista). De otra manera, vaya a saber cuantos de esos progresistas lo fueron por intención y convicción, y cuantos por oportunismo (a muchos les dará lo mismo, a mi me parece que finalmente hace diferencia en la calidad de la transformación).

    Pero acuerdo con vos: para ser progresistas a la Chacho Alvarez, mejor pasar.

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  9. desvinchado:

    No, no creo que haya que parar a Macri "con lo que hay" si eso significa "de cualquier manera". Tal vez en la centro-derecho (no hablo de Macri) haya algo de institucionalismo para rescatar ¿no? Creo que hay gente valiosa ahí, y pienso en Prat Gay y algunos otros.

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  10. ¿Ahora Prat Gay es institucionalista? Cuando se trataba de desfalcar al país desde su puesto en el JP no lo parecía, ¿o sí? Claro, no lo hacía él mismo, solo recomendaba como hacerlo. No mi amigo, con amigos así me quedo com mis enemigos.

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