lunes, 12 de marzo de 2007

VIP: Tres no es mucho más que dos ¿o sí?

La última apostilla de Gustavo Arballo es muy interesante: ¿Cuál es el efecto de la introducción de la regla de 3 puntos - en lugar de 2 - para premiar una victoria en el fútbol?

GA analiza las ligas argentina, española, italiana e inglesa en partidos empatados y en promedio de goles. Y encuentra que:

"Cuando se promedian las diez temporadas anteriores y posteriores a la adopción de la regla de los tres puntos, se observa que dos ligas fueron especialmente sensibles al cambio: la italiana y la argentina. La española y la inglesa sólo registran, en ese global normalizado, un leve o levísimo descenso en el porcentaje de partidos empatados."

Y que:

"En cuanto al segundo aspecto, el promedio de goles por partido muestra un aumento moderado en las tres ligas latinas (España, Italia, Argentina) y una influencia mucho menor en la Liga Inglesa."

(los gráficos tienen que verlos en el blog de Gustavo; me da fiaca copiarlos y merece el tráfico)

Lo interesante es la conclusión que GA saca al respecto y que cito en extenso:

"Con todo, resulta que el cambio en el sistema de tres puntos no tuvo la influencia que parecía dado esperar suponiendo la “racionalidad” de los planteos tácticos.La razón es que estos presupuestos trabajan con esquemas de “racionalidad” acotada y no toman en cuenta que la “tabla de pagos” es más compleja.Desde un punto de vista “racional”, el empate no está equidistante entre la victoria y la derrota, y se parece mucho más a esta última: un punto es poca cosecha.Pero hay muchas cosas que se juegan en una cancha, y el efecto humillante, desmoralizador, de las derrotas, hace que éstas sean algo muy peligroso para clubes y futbolistas. Lo que se pierde con ellas es mucho más que la posibilidad de obtener puntos para la tabla de posiciones. Las derrotas, por cierto, sacan técnicos y cierran ciclos, exponen a los jugadores al escarnio de los simpatizantes, y a éstos a las bromas de hinchas de otros equipos.Cuando todos estos elementos psicológicos se contemplan en la ecuación, encontramos un esbozo de la empiria observable: el miedo a perder –si quieren verlo por la positiva, el honor de no ser doblegado- es un contraincentivo muy fuerte y compensa bastante la asimetría de la "nueva" regla de los tres puntos."

No tengo una opinión definitiva pero tiendo a coincidir con Rollo (en esto nada más; en macro estamos en veredas opuestas) en que el impacto fue importante aunque a GA le parezca chico. ¿Por qué? Primero porque todos cambiaron en la misma dirección. Si un cambio normativo tiene el efecto de modificar el comportamiento en ligas diferentes en la misma dirección tiendo a pensar que fue un cambio con un efecto significativo. Segundo, porque en algunos casos el efecto fue importante, como señala Rollo, al pasar de 2 a 2.5 goles por partido. Supongamos que se juega dos veces por semana: ¿es significativo llegar al clímax 5 veces en lugar de 4 en una semana? Si... mucho. La diferencia entre un día con cara de traste y otro no.

Y finalmente, la verdadera razón (lamento esta vez no coincidir con el conductismo) por la que creo que el cambio, aunque importante, debía ser acotado de cualquier manera y no cabía esperar que los goles pasaran de 2 á 4, o los empates cayeran drásticamente.

Porque el incentivo corre parejo para los dos: es decir, son ambos equipos los que potencialmente oponen mayor fuerza ofensiva y, dado que los niveles entre los equipos no eran originalmente de varios goles de diferencia, esta mayores fuerzas opuestas entre sí tienden a anularse. Y ojo que esto no significa que ahora tengamos que ver partidos de idas y vuelta. Sino, también, que un equipo sabiendo que el otro más ofensivo puede elegir reforzar la defensa, y así entramos en "concurso de belleza" keynesiano. El resultado, el cambio no tenía originalmente que ser dramático.

(De paso, si tengo razón, Argentina e Italia, que son las ligas en las cuales el cambio fue más importante en términos cuantitativos, deberían ser las más desparejas originalmente; tal vez podría mirarse la dispersión original por goles, etc.)

Pero, desacuerdos aparte, sin duda que GA nos regaló un VIP: very interesting post. Un VIP que vuelve interesante navegar por la blogósfera.

3 comentarios:

  1. Muchas gracias, Miguel. Y en cuanto al tema de fondo, me terminaste de convencer de que -bien leído- el cambio demuestra una incidencia identificable. En términos jurídicos, me allano a la reconvención.

    Otrosí: en el blog uno propuso calcular los coeficientes de Gini de las tablas, entiendo que sobre la base de los puntos finales con que termina cada equipo. Me parece bien, puede funcionar como índice de "competitividad" de un torneo, (y en cualquier caso, sería un buenísimo ejercicio didáctico para enseñar a calcularlo, y compararlo con el 10% mayor/menor como medida de la desigualdad).

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  2. Pero ojo que no todo pasa por los puntos: yo mantengo que el factor psicológico del "miedo a perder" sigue jugando siempre y fuerte en la ecuación aunque le bajes el precio al empate, resultado que de todas formas sigue como un second best.

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