martes, 23 de febrero de 2010

El medio es el mensaje

Esto de que un juez de la Corte opine sobre un fallo pendiente de otro tribunal en la calle y haciéndoles leer la Constitución a los movileros me parecía una reverenda payasada. Por suerte, uno de los conspicuos miembros de la... ¿cómo la llamamos? blogósfera judicial, Gustavo Arballo, se ocupó de explicarlo con altura.

PD: De paso, a mi siempre me costó racionalizar las tonterías, las bajezas y las conveniencias más absolutas; los abogados, en cambio, tienen un talento fenomenal para organizar argumentos alrededor de - literalmente - cualquier cosa. No es una crítica es una admiración pasmada.

2 comentarios:

  1. Ya que manejan el exabrupto como ninguno, qué les parece este sobre la ley de medios y su nuevo monopolio televisivo del Estado Ley de medios Kirchner 6,7,8

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  2. Mirá, me das pie para decir esto: cuando trabajás con abogados hay que tener mucho cuidado con el sesgo de confirmación. El empresario equis, o el funcionario ka, llama a su asesor/megaestudio/estudio boutique y le dice: "quiero hacer esto". El problema es que los abogados estamos muy tentados a decir que sí se puede (o a subestimar los costos y riesgoS) primero porque sabemos que eso es lo que el otro espera, segundo porque tendemos a sobrevalorar la bondad/efectividad de nuestras racionalizaciones condicionadas (y, pej., que, aunque toda la jurisprudencia diga que es negro azabache, nosotros convenceremos al juez de que este caso particular es un gris cuadriculado). Paradójicamente, este riesgo es mayor cuando mejor sea el abogado (y cuanto más costosa sea su estructura, porque tiene que demostrar en resultados el valor de ese costo). Conclusion: beware, tal vez demasiado talento y demasiado orgullo terminan dando malos consejos, ponele una ficha a tus primeras intuiciones.

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