sábado, 13 de febrero de 2010

Petaculá Beto

Una de las columnas más brillantes de Caparrós. Lo que no es decir poco.

20 comentarios:

  1. ¿GATO O SAPO?

    Martín Caparrós tiene el don de la escritura, como lo tiene Orlando Barone, como lo ha tenido Julio Cortázar.
    Podemos deslumbrarnos por cómo lo dicen o analizar qué es lo que dicen. Si optamos por el análisis deberíamos hacerlo sin buscarle la quinta pata al gato, pero al mismo tiempo sin tragarnos cualquier sapo. Vayamos al artículo de Caparrós que tanto deslumbró a Olivera y pensemos:
    ¿Néstor Kirchner es actualmente un funcionario del Estado, o bien la idea de que gobierna un matrimonio fue impuesta por la oposición con la misma superficialidad o mala intención con que impusieron la idea de que el gobierno intervino el INDEC para falsear las estadísticas?
    ¿La escuela pública servirá para igualar e integrar a la sociedad cuando estudien allí los hijos de los gobernantes o cuando estudien allí todos?
    ¿Los altos funcionarios que por Ley Caparrós deban atenderse en el hospital estatal más cercano tendrán una cama en las mismas salas que un obrero portuario o cada hospital tendrá una lujosa suite presidencial? ¿Habrán con eso insumos para todos o canastitas VIP ya preparadas?
    Caparrós, como Barone, dicen cosas sensatas y a veces también dicen bobadas. Entre Caparrós, que lo quiera o no lo quiera trabaja desde la izquierda para adelantar la llegada del próximo gobierno de derecha, y Barone, que a fuerza de querer defender todo lo que considera popular es capaz de escribir una oda a la grosería de un jugador de fútbol, me quedo con la verdadera poesía, la de las gotas que se deslizan por la ventana.

    Ricardo Natalucci
    DNI 8.464.942
    Escritor
    ricardonatalucci@gmail.com

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  2. Nestor no es parte del gobierno. Pero afirmar que Nestor no co-gobierna es una negación de la realidad. El acceso directo al gobernante es siempre una fuente de poder (en todas las sociedades). Y Nestor no solo tiene acceso mas directo que nadie, sino que encima porta apellido.

    La mención del INDEC suena medio descolgada del nudo de la nota, pero en for a muy interesante Ricardo Natalucci afirma que el INDEC no fue intervenido para falsear (“las estadísticas”) . Lo cual implícitamente indica que el motivo de la intervención fue para lograr alguna “mejora.” Dejando de lado las especulaciones que todos tenemos, lo cierto es que si la intervención del INDEC llevó a una falta de confianza por parte de la sociedad (ya sea basada en la realidad o en las mentiras de los medios), entonces esa intervención no produjo mejora alguna. Al revés, en los hechos (cualquiera hayan sido los motivos que impulsaran esa medida) causó y causa problemas y por ende, fue un error del gobierno.

    Las preguntas de Ricardo Natalucci sobre los comentarios de Caparrós sobre la escuela pública son válidos, pero creo que le erran al nudo del comentario de Caparrós: el doble discurso de la dirigencia argentina toda. Además, el que TODOS los funcionarios fueran forzados a mandar a sus hijos a las escuelas públicas (si bien nunca eliminaría las diferencias, ya que siempre va a haber escuelas “privilegiadamente” públicas) forzaría a que se inviertiera en educación.

    Al respecto, siempre pensé que sería “ideal” (pero admito irreal) que todos los funcionarios fueran obligados a mantener su dinero en fondos o bancos en Argentina, y nunca en cuentas en el exterior. Que Menem tuviera sus ahorros en Suiza mientras era presidente más que hablar de dolo, hablaba de que el president de la Nación no le tenía confianza al sistema financiero que él gobernaba. O por ejemplo, hubiera implementado Cavallo el corralito si este hubiera atrapado todos sus fondos? Obviamente, el forzar a nuestros dirigentes a hacer esto es irreal (y tiene sus problemas teóricos y practicos). Pero.. creo que sería bueno que hubiera transparencia y que la gente supiera al votar cuán comprometidos/interesados en la salud financiera del país están sus gobernantes antes de elegirlos.

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  3. "Señale la luna, y miraste el dedo". Esto es lo primero que me vino a la cabeza cuando leí la parte del comentario de Ricardo Natalucci donde acusa a Caparros "trabaja(r) desde la izquierda para adelantar la llegada del próximo gobierno de derecha".

    Soy fan de Caparros, pero él no es el punto aca. Digo: no es el propio gobierno el que más hizo por desprestigiar cualquier ideal "progresista" o "de izquierda"? Alguien todavía cree que este es un gobierno de izquierda? ¿Que parte de señalarlo sería la incorrecta?

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  4. Estimado Ricardo:

    ¿Usted se refiere a este Barone?

    Hablando en serio, sólo puedo disentir (y quizás más que en la cuestión INDEC) con su caracterización de Caparrós como funcional a la derecha o, en sus palabras:

    "trabaja desde la izquierda para adelantar la llegada del próximo gobierno de derecha..."

    Ya no es gracioso, es preocupante que la reacción oficial a las críticas sea "destituyente", "cuasi-golpista", o cualquier otra variante; incluída la suya. Victimizarse que es una buena forma de lavar responsabilidades y poner en el otro los fracasos.

    Claro que hay obstáculos al gobernar. Claro que, en la derecha más rancia, hay quienes a los que le gustaría que los Kirchner se fueran antes (o, mejor, los echaran). Pero ¿qué los radicales conspiren? ¿Qué Exabruptos conspire? ¿Qué Caparrós conspire? Son todas variantes de la paranoía, la soledad política, o el maniqueísmo. O alguna combinación lineal.

    Además estos obstáculos son, en mucho, amplificados por la incompetencia del gobierno en la mayoría de sus líneas y la corrupción. Pegarle a los Kirchner es fácil y no por la mala leche de quien escribe (me tildaron de Kirchnerista hasta el 2005, por lo menos... y puede revisar este mismo blog que empezó en abril de 2003) sino porque esta administración es un ejemplo casi perfecto del Principio de Peter.

    Es posible que tomar en forma literal a Caparrós sea una exageración: ¡qué todos los funcionarios se atiendan en hospitales o manden sus hijos a escuelas públicas! Que barbaridad. Hasta mis 20 y tantos años, no pise otra cosa que escuelas, universidades y hospitales públicos.

    Deje la literalidad si quiere, y aténgase a la innegable bajeza del "dotor" Spaccavento. Que sus palabras denigrando al Argerich no son el reconocimiento del fracaso K - un eslabón más en la cadena - sino de toda la sociedad que sin excepción atendió y toleró el deterioro de sus instituciones públicas de educación y sanidad. Los K son un eslabón más. Punto. Pero no hicieron nada para ser diferentes.

    Spaccavento, en la creencia de que denigraba a Macri, denigró a todos pero más que a nadie, a sí mismo. ¿Dijo una verdad? Puede ser; pero enunció un lugar común; algo que sabemos todos. En lugar de "Totalmente, Beto, petaculá", Caparrós debió escribir "Totalmente, Beto, especulá".

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  5. Eduardo:

    La disparatada Ley Caparrós que tanto gusta a Olivera indica “que todos los funcionarios del Estado –de un nivel equis para arriba– se atiendan, sin excepción, en el hospital estatal más cercano’.

    Veamos una hipótesis de aplicación de la Ley, bien a la Argentina:

    El ex presidente Néstor Kirchner sufre una crisis circulatoria a metros de una clínica privada. El director de la clínica dice que no pueden atenderlo allí, porque la Ley Caparrós lo prohíbe, y dictamina que deben trasladarlo al hospital público más cercano. Son quince cuadras y están todas las calles cortadas por los piqueteros. Cristina Fernández de Kirchner, que está al lado de su esposo y desesperada porque los minutos corren dicta entonces un decreto de necesidad y urgencia (DNU) en el cual con letra temblorosa fundamenta que su esposo no es actualmente funcionario de Estado y además que los médicos deben priorizar el salvaguardo de la vida por sobre cualquier otra consideración. Llegan las cámaras de TN y Néstor Kirchner está con los ojos desorbitados sobre una camilla que ha sido puesta por el director de la clínica en la vereda. El presidente del partido Radical llega atraído por las luces de las cámaras de TN y dice que es un abuso de DNU, y que la decisión debe ser tomada por consenso en el Congreso de la Nación cuando se reinicien las sesiones ordinarias. El colombiano Francisco de Narváez exige como futuro presidente de Argentina que se cumpla la Ley. El economista Miguel Angel Broda dice que las probabilidades de que el ex presidente muera si no se lo atiende en seguida son marginales (de entre un cinco y un veinte por ciento), pero que tal vez convenga comprar dólares. El periodista de TN Nélson Castro, que acaba de sacar del país un par de cientos de miles de dólares (www.agenciaelvigia.com.ar/anoticia429.htm) llega con tres autos de escolta, se abre paso a los codazos sacando su carnet de médico, opina que si bien Néstor Kirchner no es actualmente funcionario del Estado todos sabemos que cogobierna, y frotándose las manos como una langosta y entrecerrando los ojos mientras le cae un hilo de saliva por la boca dice “y sabemos que cohabita con su esposa”.

    En el próximo mensaje respondo a sus otras consideraciones

    Ricardo Natalucci
    DNI 8.464.942
    Escritor
    ricardonatalucci@gmail.com

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  6. Eduardo:

    El gobierno intervino el INDEC en enero de 2007 porque los directivos de ese instituto se negaban a cumplir la orden de corregir una grave distorsión metodológica que favorecía los consumos de las familias más ricas. A esa distorsión los especialistas en índices de precios la conocemos por el nombre de “sesgo plutocrático” y puede usted buscar información sobre ese sesgo y del nivel de distorsión que había con su buscador favorito en Internet o en el sitio que dirijo y que se llama
    www.indec.com.ar

    El daño fue deliberadamente producido por los altos funcionarios desplazados, a quienes se sumaron políticos opositores y todo tipo de gente que necesita ocultar este hecho comprobable.

    Sobre la escuela pública creo que la manera de crear mayor igualdad y cohesión social es que todos y no solo los hijos de los funcionarios vayan a escuela pública.

    Respecto al dinero privado de los gobernantes creo que la ley debería obligar a los candidatos no solamente a presentar declaración jurada de sus bienes sino a documentar cómo los obtuvieron. La única cuenta que me consta que Menem tuvo en Suiza corresponde a una indemnización que recibió durante el gobierno de Alfonsín por haber sido preso político durante la dictadura militar. Fernando de la Rúa dice que su fortuna proviene de una herencia que su esposa recibió de Europa. El origen de la fortuna de Néstor Kirchner (de ser ciertas las versiones en tal sentido) es conocido desde que era candidato a presidente, y en todo caso pudo haber sido un buen factor de decisión a la hora de votarlo o no votarlo. Actualmente lo sensato es opinar del gobierno por sus actos de gobierno, pero como ve estoy de acuerdo con usted en que haya transparencia.

    Siéntase cómodo de consultarme aquí lo que no se entienda sobre el tema INDEC. Olivera es un gran interesado en ese tema por lo cual todo lo que aportemos seguramente será también bien recibido por él.


    Ricardo Patricio Natalucci
    DNI: 8.464.942
    Ex supervisor del INDEC 1980-1985
    Ex supervisor de metodología y fórmulas de cálculo del IPC del INDEC 1982-1985
    Ex asesor de la Secretaría de Planificación de Presidencia de la Nación 1986-1991
    Director del portal estadístico no gubernamental www.indec.com.ar.
    Email: ricardonatalucci@indec.com.ar

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  7. Gracias por responderme. Yo sigo pensando Ricardo que ha leído mal la nota, que ha sido muy literal en su interpretación. Yo creo que al lanzar esa propuesta más que proponer una normativa, Caparrós trató de mostrar el doble discurso de los dirigentes. Es así como lo he entendido, y es así por qué es que estoy de acuerdo con Caparrós.

    Me permito señalarle que el mismo criterio “interpretativo” aplico a la lectura de su respuesta. Su ejemplo leído en forma literal, es sumamente absurdo. Sin embargo yo no creo que usted haya intentado describir una realidad posible, sino simplemente intentar mostrar que por qué usted no está de acuerdo con Caparrós. (lamentablemente, le confieso, yo no entendí la razón de su crítica a Caparrós. Solo tengo en claro que usted está en desacuerdo con él)

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  8. Gracias por responderme (II) !!

    Gracias por su explicación sobre el origen de la intervención del INDEC.

    Ahora bien, aún aceptando su explicación como válida (por qué no?), y aún aceptando que la misma lograra revertir ese sesgo en forma exitosa (por qué no?), no fué esta una victoria pírrica? Esto es: aún si se hubiera corregido tal sesgo, el resultado de la intervención fue el generar desconfianza y credibilidad, destruyendo la utilidad del producto del INDEC (no importa si real en sus fundamentos, o no, ese fué el resultado final). Por lo que, lo que está claro desde un punto de vista ex-post es que la intervención del INDEC fue un error.

    Por lo demás, es imposible que a lo largo del tiempo, no se generen sesgos en los indices. Hay sin embargo técnicas para corregirlos que minimizan el impacto negativo de la corrección. Sin embargo, me da la sensación que el método aplicado por la intervención para corregir los indices fue muy crudo, cercano al “barajemos y demos de nuevo” (reemplacemos un índice por otro). Reemplazo que, de haber sido así, al cortar la serie en forma abrupta por supuesto crea problemas insolubles. Es así? Si no l oes, me podría usted decir dónde se encuentra publicada la metodología aplicada?

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  9. Eduardo:

    No me parece justo ni acertado que usted aplique a mi respuesta el mismo criterio interpretativo que el que aplico yo al artículo de Caparrós, ya que mi “hipótesis de aplicación de la Ley, bien a la Argentina” es evidentemente y ya desde el título una sátira realista, en cambio Caparrós está inculcando la absurda idea de que habría que obligar a los funcionarios de Estado a atenderse en hospitales públicos y no se observa allí ningún atisbo de humor. Es más, resulta claro que Caparrós podría haber expresado que la sociedad sería más justa si todos -incluidos los gobernantes, pero también la oposición, los empresarios periodísticos, etcétera fueran a la escuela publica y se atendieran en hospitales públicos, y pudiendo haberlo expresado así no lo hizo.

    Es imposible sobre todo encontrar atisbo de humor en las palabras de Caparrós cuando dice que “cualquiera sabe que un enfermo tratado en una buena clínica tiene muchas más posibilidades de sobreponerse a su enfermedad que el mismo enfermo haciendo colas, mendigando remedios, causando menos interés, sufriendo las diversas privaciones de un hospital público”, y esas palabras son elitistas y falsas.

    Yo mismo me he hecho atender algunas veces en lo que Caparrós llama buena clínica y el único mayor interés que detecté fue el de sacarme todo el dinero posible. Cuando me atendieron en hospitales públicos encontré en cambio en los médicos y médicas el interés por la vida de la persona que estaban atendiendo y el interés profesional por aprender siempre más.

    La idea de “buena clínica”, y de que los gobernantes para gobernar mejor deban hacer algo así como rebajarse a usar momentáneamente lo del pueblo es intrínsecamente elitista y poco respetuosa del derecho igualitario a la educación y a la salud.

    Ricardo Natalucci
    DNI 8.464.942
    Escritor
    ricardonatalucci@gmail.com

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  10. Eduardo:

    El gobierno de Kirchner fue el primer gobierno del mundo que se atrevió a encarar la reducción del sesgo plutocrático y nunca es un error actuar para bien y honestamente. ¿Las enseñanzas de Jesucristo fueron un error por haberlo llevado a la cruz? ¿Fueron error las palabras de Martin Luther King?

    El gobierno cometió -eso sí- errores en la implementación, pero cometer errores es muy diferente a ocultar a sabiendas el centro de la verdad, como hacen los ex directivos del INDEC la oposición y los medios.

    El sesgo plutocrático no se genera por el paso del tiempo como otros sesgos, sino que había sido aumentado intencionalmente y deliberadamente a lo largo de décadas, tanto en Argentina como en casi todos los países del mundo, por un grupo de personas que lo decidieron así.

    La metodología actual que utiliza el INDEC puede obtenerla en http://www.indec.com.ar/metodologia_enmienda_2008_ipc_gba.pdf

    Y un trabajo mío del año 2000 sobre el problema del sesgo plutocrático en el IPC puede verlo en http://www.indec.com.ar/dossierinternational/InfoNatal1Portada.htm

    En el sitio que dirijo también puede ver explicaciones sobre el sesgo plutocrático, y con gusto le responderé aquí sobre los aspectos que luego de leer ese material considere usted que no se entienden.

    Ricardo Patricio Natalucci
    DNI: 8.464.942
    Ex supervisor del INDEC 1980-1985
    Ex supervisor de metodología y fórmulas de cálculo del IPC del INDEC 1982-1985
    Ex asesor de la Secretaría de Planificación de Presidencia de la Nación 1986-1991
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  11. Valfierno:

    Le pido que se esfuerce en no cambiar mis palabras ni el sentido de las mismas. Lo que hice no fue acusar a Caparrós de nada, sino hacer notar que Caparrós “lo quiera o no lo quiera trabaja desde la izquierda para adelantar la llegada del próximo gobierno de derecha”. No dudo que usted podrá percibir la diferencia que hace la expresión “lo quiera o no lo quiera” que faltaban en su cita.

    Respecto a si este gobierno es o no es de izquierda, yo que soy liberal creo que sí lo es, y también lo considera así mucha gente de izquierda como las madres de Plaza de Mayo línea fundadora, y mucha gente de derecha como Roberto Cachanosky www.economiaparatodos.com.ar o Cosme Beccar Varela www.labotellaalmar.com de quienes admiro la coherencia.

    Ricardo Natalucci
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    ricardonatalucci@gmail.com

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  12. Estimado Miguel:

    Al citarme usted omite parte de mi frase, al igual que hizo el participante que firma Valfierno, y eso, haya sido o no haya sido intencional, le cambia notoriamente el sentido a mis palabras.

    Luego mezcla usted conceptos: Los dirigentes radicales conspiran, y si no es por la conspiración no encuentro forma de explicar que vayan a repetir la semana próxima en un salón del Congreso de la Nación la parodia de debate sobre el INDEC que ya organizaron hace casi tres años, a la cual asistí, en la cual me anoté como orador y fui aceptado, y luego un funcionario radical me dijo que me estuviera callado y que ni se me ocurriera repartir más volantes explicativos, mientras introducía su mano derecha bajo el saco a la altura de la sobaquera. Obviamente no creo que Exabruptos conspire ni que Caparrós conspire, y acusarme de paranoia, maniqueísmo (o -lo que es mucho peor- de “combinación lineal” :-)) lo pone a usted casi a la altura de los que a falta de argumentos recurren a la injuria.

    Tampoco parece usted haber entendido que lo que yo propongo -desde el liberalismo- es la escuela pública para todos, la universidad pública para todos, los hospitales públicos para todos, y que Caparrós bien podría haberlo expresado así en lugar de propagandizar la excelencia y superioridad de las clínicas privadas.

    Ricardo Natalucci
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  13. Natalucci,

    Releo los comentarios y veo que mi impresión de “Señale la luna y miraste el dedo” esta bastante mas generalizada de lo que suponía. Varios participantes lo recogen de distintas maneras, señalando, por ejemplo, la literalidad de su lectura de Caparros.

    De cualquier manera, mal de muchos no es consuelo de todos. Relei su comentario y no creo que agregar “lo quiera o no lo quiera” cambie algo. El punto sigue siendo el mismo: ante la detección de un problema en el que todos (con usted incluido, entiendo) coincidimos que existe, lo que usted resalta (obviemos el “acusa” que puede resultar sensible) en la nota, es una supuesta intencionalidad que quien lo escribe. Dejeme decirle que no deja de sorprenderme esa forma de pensar.

    Un ultimo si digo. Me llama la atención que cualquier discusión sobre el gobierno no pueda dar mas de tres pasos sin tropezar con el sesgo plutocrático del indice de precios. Con todo respeto, y atento a su costado literario, le digo que creo que “hay mas cosas en la tierra y en el cielo de las que su filosofía sueña”.

    Saludos

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  14. Sr. Natalucci: no es necesario ser economista, y mucho menos especialista en estadística para ver que el objetivo de reflejar fielmente la inflación, y otros indicadores nacionales, no lo cumple el INDEC. ¿No es suficientemente claro esto?
    ¿El sesgo plutocrático? Con un gobierno serio sería un importante debate a dar. Para éste gobierno, sólo un factor de distracción que tiene el propósito de entretener a la gente en discusiones secundarias a fin de que no consideren el punto central del problema, que es la falsedad sistemática de la información pública. ¿Le cabe alguna duda? A mi no.
    Si se superara la falsedad en la información pública, podríamos entonces discutir el sesgo plutocrático. No antes.
    Ésa es la principal habilidad del Sr. Kirchner. En nombre de objetivos argumentales plausibles obtiene otros completamente reprobables. Néstor Kirchner tiene la gran capacidad de marcar la cancha, fijar las reglas y los límites de la discusión, y mucha gente se queda allí, entretenida, sin resolver realmente el problema. A esta altura, deberíamos estar advertidos de esto.
    Pero insisto, ese es el patrón que este gobierno utiliza, distraernos en discusiones secundarias o parciales mientras falsea o sesga la naturaleza de los problemas.
    Tenemos un ejemplo actual: el DNU del uso de reservas de “libre disponibilidad”.
    Respecto de Caparrós, ¿Por qué le parece reprobable la idea de que los funcionarios utilicen los servicios que ellos, directa o indirectamente administren? No entiendo su razón. ¿No sería aún menos razonable que los gobernantes estatistas se mantuvieran en las residuales AFJP, o tuvieran sus regímenes previsionales especiales, vivieran en barrios cerrados, articularan sus propios sistemas de seguridad, se atendieran en el Hospital Austral u otros por el estilo, enviaran a sus hijos al colegio Lasalle, veranearan sólo en el exterior, y guardaran sus fondos en bancos de ultra mar? Se podría incluso llegar al extremo de tener para ellos una justicia propia, y por qué no, una legislación exclusiva.

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  15. Valfierno:

    Justamente mi expresión “lo quiera o no lo quiera” que usted omitió al citarme deja claro que no resalto una supuesta intencionalidad sino que hago todo lo contrario.

    “No temas y deja que hable del sesgo plutocrático, Hamlet, que también está allí, entre el cielo y la tierra, y demasiado poco se habla de eso.”

    Ricardo Natalucci
    DNI 8.464.942
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    ricardonatalucci@gmail.com

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  16. >>
    El gobierno de Kirchner fue el primer gobierno del mundo que se atrevió a encarar la reducción del sesgo plutocrático y nunca es un error actuar para bien y honestamente. ¿Las enseñanzas de Jesucristo fueron un error por haberlo llevado a la cruz? ¿Fueron error las palabras de Martin Luther King?

    El gobierno cometió -eso sí- errores en la implementación, pero cometer errores es muy diferente a ocultar a sabiendas el centro de la verdad, como hacen los ex directivos del INDEC la oposición y los medios.
    >>

    Entiendo mejor su posición: los problemas que el INDEC enfrenta hoy día no fueron generados por mala intención, sino por incompetencia (en implementación y en comunicación).

    Lo entiendo. Pero eso no aligera los problemas que la incompetencia ha causado. Bioy Casares solía decir (mas o menos): “la humanidad le atribuye la mayoría de sus males a la maldad. Se olvida de la estupidez” .

    En este caso, incompetencia ha generado una situación de desconfianza casi absoluta. Podrá este índice tener menos sesgo plutocrátrico (y cualquier otro sesgo en particular, por qué no?), pero el haber logrado esa reducción es irrelevante, dada la nula credibilidad del resultado final.

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  17. Sr. acardoso1: Su escrito tiene un grave error de lógica, y es que no es el gobierno el que está mencionando el sesgo plutocrático sino yo, es decir un técnico que denuncia el sesgo plutocrático desde hace mucho más de veinte años.

    Tampoco ha entendido usted lo que digo de Caparrós. No me parece reprobable que los funcionarios y su familia utilicen las escuelas públicas sino que creo que TODOS deberíamos utilizar las escuelas públicas; no me parece reprobable que los gobernantes utilicen los hospitales públicos sino que creo que TODOS deberíamos utilizar los hospitales públicos.

    Me parece reprobable que Caparrós si comparte mi idea sobre ese tópico la exprese mal.

    Me parece reprobable que Caparrós propagandice las supuestas ventajas de las clínicas privadas.

    Me parece reprobable que Caparrós no sepa (o pretenda ignorar) que Néstor Kirchner no es actualmente funcionario del Estado.

    Me parece mal que Caparrós, lo quiera o no lo quiera, trabaje desde la izquierda para adelantar la llegada del próximo gobierno de derecha, y no me parece necesariamente mal que alguien trabaje para adelantar (siempre que sea respetando los tiempos y el espíritu y la la letra de la Constitución y los principios democráticos y republicanos) esa llegada desde la propia derecha, pero sí que lo hagan desde la izquierda, porque hacerlo desde la izquierda es tramposo o es tonto.

    Espero que ahora haya entendido.

    Ricardo Natalucci
    DNI 8.464.942
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    ricardonatalucci@gmail.com

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  18. Sr. Natalucci: En realidad usted se contradice. Por un lado afirma que lo de plutocrático es una expresión suya, y no del gobierno. Pero en un de los mensajes anteriores indica que “El gobierno intervino el INDEC en enero de 2007 porque los directivos de ese instituto se negaban a cumplir la orden de corregir una grave distorsión metodológica que favorecía los consumos de las familias más ricas”. También lo ha mencionado algún funcionario del INDEC. (Podría ser un ejercicio interesante desarrollar la explicación de porqué el ”consumo” de las familias más ricas resultaba favorecido, pero podemos dejarlo para otro momento). Comparto con usted la creencia en la utilidad de debatir sobre una posible orientación plutocrática de un índice. Creo incluso que deberían establecerse índices de consumo para distintos niveles de ingreso que mejoren el conocimiento de nuestra sociedad y ayuden a los planificadores gubernamentales y a los investigadores. Y me parece muy encomiable que usted haya propuesto esa discusión. Pero usted menciona al gobierno, y en este caso no puede hablarse de problemas metodológicos –que seguramente también existen- sino de puro y simple falseamiento. Salvo que un fenómeno de extrema abstracción teórica le impida no ver la tremenda inconsistencia fáctica -no lógica- del problema. Para analizar la congruencia metodológica están los técnicos, como usted. Por eso mismo digo que es necesario primero que el gobierno actúe con decencia para crear una base sobre la cual sea posible un debate fructífero sobre los distintos problemas. Es una pena que lo plutocrático haya quedado en un segundo o tercer orden de prioridades, tapado por una falta de transparencia escandalosa, de la que usted puede incluso ser involuntariamente funcional.
    Respecto del otro punto, Insisto en mi idea: el gerenciador público debería vivir en las condiciones que el mismo crea, al menos de algún modo. No lo veo absurdo, sino que se trataría de una accountability básica. Le recuerdo que Néstor Kirchner es ex presidente, consorte de la actual presidente, y diputado en ejercicio. ¿El resto de los actores debería utilizar los servicios públicos o privados? En ciertos casos, no lo sé. Hay razones de eficiencia, accesibilidad, etc., y también cuestiones ideológicas y personales que dan distintas respuestas no descalificables “en principio”. En cuanto a la izquierda y la derecha, no me asustan. Nadie es dueño de la verdad absoluta. Hay izquierdas y derechas que comparten la esencia democrática (también hay de las otras). Mi idea es la de una sociedad plural en la que la alternancia no sea sólo de personas, sino también de ideologías: acotaremos los errores basados de los “sesgos” ideológicos.

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  19. Petaculá, Olivera. ¡Cómo escribe ese hombre!

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  20. Sr. acardoso1:

    Trate de prestar atención, de razonar, y verá que no me contradigo. Soy el técnico que durante décadas denunció la incorporación intencional y subrepticia de sesgo plutocrático en el IPC y las mafias que habían en el instituto. El gobierno comenzó a ocuparse de mi denuncia sobre todo a partir de un artículo de Jorge Lanata, entonces el gobierno estudió las implicancias del problema y procuró durante meses convencer a los directivos del INDEC de que corrigieran esa metodología. Tras muchas negativas el gobierno reemplazó a los directivos y subalternos que se negaban a cumplir la orden de reducir el sesgo plutocrático. El entonces presidente Néstor Kirchner, la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ministro Anibal Fernández y otros altos funcionarios de gobierno explicaron públicamente los motivos de los cambios realizados en el INDEC y mencionaron los ejemplos que yo daba en mis denuncias, pero no usaron jamás hasta donde estoy informado la expresión “sesgo plutocrático” que es la que utilizo yo para definir el problema. ¿Entiende ahora?

    Si entendió esto tal vez esté en condiciones de darse cuenta de que es usted el que se contradice. Lo cito: “El resto de los actores debería utilizar los servicios públicos o privados? En ciertos casos, no lo sé. Hay razones de eficiencia, accesibilidad, etc.,
    Y ahora que lo he citado le pregunto: ¿Realmente no percibe que si hay razones de eficiencia o accesibilidad como usted dice esas razones deben incluir a los funcionarios de gobierno? Relea el ejemplo sarcástico que he dado y verá que allí, en la vereda de la clínica y diciendo “que no lo atiendan”, estoy describiéndolo a usted.

    Ricardo Natalucci
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