miércoles, 21 de octubre de 2009

¿Lo qué?

Además del lugar común en estos días de que (sólo) los medios construyen el relato y denostar las políticas francesas, deleznables pero francesas (¿qué haría el gobierno argentino si algún ministro francés opinara sobre cuestiones internas)... no entiendo ni jota que corno quiso decir Hannibal en esta nota.

6 comentarios:

  1. Nada quiso decir. Se trata de un guiso de palabras arquetípicas de parte del discurso de escuela francesa en ciencias sociales "relato, vigilar y castigar,panoptico, Foucault" que compenen un guiso que el bigotón prepara para lo que él imagina son los lectores de Página, progres y políglotas, ud es políglota pero no progre Olivera, por lo que esta nota no le está dirigida y por eso le choca un poquitito...
    salu2!

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  2. Si un ministro francés lo hiciera, sería imperdonable, porque nosotros somos los subordinados y ellos tienen que tener la grandeza suficiente de no hacérnoslo notar.

    Lo que hay que celebrar es que nuestros ministros sepan escribir, contra lo que indica cualquier editorial de Pepe Eliaschev.

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  3. No se qué quiso decir. Tampoco se qué son los lectores de Página, pero se que el Señor Ministro y este gobierno son "progres", que es una deformación del progresismo, y que solo sirve para pavimentar el camino del neoliberalismo, esa coartada para todas las miserias de su gobierno.

    Por otro lado, los periodistas promedio son sujetos que jamás se asomaron a una idea, mucho menos intentaron difundirla para beneficio del pueblo (palabra que no usan, no porque prefieran categorías sociológicamente más precisas, sino porque les da asquito); que tienen serias dificultades para hilvanar dos frases seguidas con una mínima coherencia (no pidamos elegancia y profundidad); que se dedican a difundir toda la basura que ande dando vueltas (como los exabruptos de Maradona, de Reutemann, y ahora de De Narváez, claro que desaprobando unos y riéndose cómplices con otros); que, instalados en la fiscalía moral del universo, censuran todo lo que no cuadra con su gusto y sus intereses burgueses (otra palabra que los espanta) (y es cierto que a esta altura es sociológicamente indefendible, pero a estos los pinta bastante bien); que declaman la ¿ingenuidad? de que el periodismo refleja la realidad, mientras hacen un ocultamiento obsceno (valga el oxímoron) de los hechos y las ideas que contradicen su programa de proselitismo ideológico, o sencillamente sus intereses económicos y políticos, ahora adornado con una pretendida defensa épica de la libertad de expresión.

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  4. la nota es malísima. iba a criticarla punto por punto, pero no da. es incongruencia por todos lados.

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  5. Artemio:

    Es posible que, como le ocurre a Hannibal, mi problema sea con los franceses.

    Hasta Levi Strauss llegué y después no entendí a casi ninguno más.

    Curiosamente, la excepción es Foucault a quien, garca y todo, supe recitar porque era la única manera de levantarse minas en Filo: recitar Las Palabras y las Cosas. Para colmo, mi vieja y mi hermana psicólogas, había que aprenderse Vigilar y Castigar para poder invitar a salir a las compañeras (de mi hermana).

    Por lo tanto, a la causalidad "garca por eso no entiende a Foucault", aparente variante Manhheimiana, le tengo alguna sospecha.

    En cuanto a "relato", tengo más sospechas aún de que sea parte del bagaje intelectual del francés típico y que no sea, en cambio, una pejotización del pensamiento sociológico francés. Pero sabés mucho más de esto que yo y tal vez la hegeliana tiene una variante francesa, además de alemana.

    Tengo que hacer una salvedad. Muchos años después, la lectura de Philip Mirowski me iba a compensar por tantos años de fracaso con el pensamiento galo.

    Igual, la nota no se entiende un pomo, la lea de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de arriba a abajo, o de abajo a arriba.

    Lo que me lleva a otro punto más interesante, que también comprende a los franceses pero no sólo a ellos. Si para leer El Capital tengo que leer "Para Leer El Capital" entonces algo anda mal en El Capital, en tanto obra de transformación. O tengo que concluir que los intelectuales (los únicos que efectivamente podrían leer El Capital sin pasar por franceses como Althusser antes) son los privilegiados intermediarios e intérpretes de las obras transformadoras. Lo que me deja un sabor amargo. Para mi, las ideas hay que exponerlas con claridad y si no se puede hay que rescribirlas, hasta que sean claras.

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  6. Olivera:
    ¿Hay algún problema existencial entre economistas y sociólogos, como el que tenemos entre contadores y abogados, por ejemplo? Pregunto esto porque me parece que un artículo con un mensaje con un contenido muy común (que Ud. señala), envuelto en un lenguaje al uso de columnistas de P12 (como dice Artemio), se ha convertido en debate muy confuso. O al menos es la impresión que me da.
    Me meto sólo para aportar un punto: Althusser escribió "Para Leer El Capital" sin haberlo leído, cosa que se tomó el trabajo de aclarar. (O al menos, es lo que me informó Anahí, una bloguera muy culta, no como los contadores que somos semialfabetos).
    Salu2

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