domingo, 14 de marzo de 2010

Confitería Módena

Vale la pena ojear (no más de 2 minutos) las cartas que se cruzaron Edwin y Rattazzi a propósito de la afirmación "el indec no existe más".

De paso, ¿alguien me explica este párrafo de la carta de Edwin?

Puedo entender que alguien argumente que hay muchos índices que miden diferentes "inflaciones". El asunto es que, si ese es el caso, ¿por qué luego dice "ambos indicadores..."? O la inflación es un fenómeno teórico, y entonces se la aproxima con diferentes indicadores según el caso, o la convención más generalizada es que se la aproxima con el IPC.

35 comentarios:

  1. te animás a "equiparar el ipc* que genera (el indeK) con la inflación"?
    a confesión de parte ...

    * o, estrictamente, su variación

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  2. jajaja... 100% kirchnerismo...

    Una especie política capaz de refutar lo que sea, de retrucar lo que quieran, de discutir lo que se les ocurra pero, lo más importante, con los argumentos más insólitos, casi lo primero que se les viene a la mente...

    He escuchado cosas increíbles, por momentos grotescas (me refiero literalmente al grottesco teatral), intentando intercambiar opiniones con algún que otro militante... no dejan de sorprenderme...

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  3. Es verdad que el IPIM no es lo mismo que el IPC segun para que lo uses te conviene tener en cuenta uno u otro pero en un discurso para la monada no hay diferencia siempre y cuando se entienda el concepto.

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  4. Olivera, no voy a defender a Edwin porque me parece muy mala administradora, pero Ud se quedó sin argumentos y entonces empieza a rebuscar en la construcción de los párrafos. Tiene muchas cosas para criticar, esto es una boludez que lo equipara al que critica.

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  5. Acá la cuestión es el tano, parece bipolar, siempre fruncisdo esperando que las cosas salgan mal, porque no se vuelve con su fratello Berlusca?

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  6. Estoy en esencia de acuerdo con lo que aquí dice Yaya en el sentido de que Edwin es “muy mala administradora”. Yo especificaría puntualmente que Edwin da una imagen lamentable como directora del INDEC cuando habla de cuestiones técnicas, pero que paradójicamente lo mejor que puede hacer el gobierno en este momento es mantenerla en su cargo, ya que cualquier cambio sería peligroso al existir la posibilidad de que en el cambio volviera a tomar el control el sector que desea reinstaurar el sesgo plutocrático y que además ahora buscaría vengarse y “castigar” al gobierno desde un lugar tan clave como lo es el INDEC.

    Por otra parte Ana María Edwin y Norbero Itzcovich fueron partícipes de aquel INDEC que había ido incorporando durante décadas intencionalmente el sesgo plutocrático, y a través de las relaciones personales que establecieron durante el año 2007 con la enviada gubernamental Beatriz Paglieri vieron una oportunidad en unirse al proyecto del gobierno kirchnerista de democratizar el IPC, es decir que son algo así como arrepentidos oportunistas que hacen el ridículo diciendo que “algo sospechaban” sobre lo que pasaba en el INDEC de entonces. A Edwin luego le tuvieron que agregar formalmente un “director técnico” para que se esté callada y no diga disparates, pero así y todo no hace caso y no escarmienta.

    Cuando vi hace instantes el título del nuevo artículo de Olivera pensé que Olivera mencionaría también la execrable actitud de la Edwin de usar el bajo recurso de la xenofobia, y que la criticaría también por enviar al presidente de Fiat Argentina Cristiano Rattazzi ese meta-mensaje sobre la confitería Módena que nos retrotrae al INDEC más nefasto y extorsionador.

    (continúa...)

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  7. (...continuación)

    Más preciso aún es Yaya cuando dice que Olivera “se quedó sin argumentos y entonces empieza a rebuscar en la construcción de los párrafos”.

    Para darse una idea cabal de hasta que punto no solamente Olivera se quedó sin argumentos, sino que también eso le pasó recientemente a Lucas Llach, y le pasa a cualquier otro que quiera atacar al gobierno por su proceder en el tema del INDEC, pueden verse estos principales links de debates, que son a mi parecer los más profundos y al mismo tiempo los más útiles para aclarar las cosas:

    Olivera:
    1)http://olivera.blogspot.com/2009/07/harto-ya-de-estar-harto.html

    2)http://olivera.blogspot.com/2009/10/carga-publica.html

    3)http://olivera.blogspot.com/2009/12/la-desagradable-aritmetica-k.html

    4)http://olivera.blogspot.com/2010/01/shhh-el-silencio-es-saludo.html

    Lucas Llach:

    http://blogs.lanacion.com.ar/ciencia-maldita/la-ilusion-y-el-desencanto/no-podemos-ser-tan-bobos/

    Quiero destacar para ser justo que de todos los debates que tuve a través de Internet, los que mantuve con Olivera y con Lucas Llach han sido los más profundos, y entiendo que eso se debió a la calidad técnica de ambos y a que no recurrieron a la censura. Solamente faltó tal vez una mayor honestidad intelectual de parte de Olivera y de Llach para reconocer los hechos con franqueza.

    Debo señalar también algo sobre Yaya, y es que fue Yaya quien primero adhirió públicamente y claramente a mi propuesta expresada por mí desde el año 1985 de elaborar si se lo considera necesario dos índices de precios de consumo, uno que es el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que debería calcularse democráticamente con la fórmula de agregación de estructuras porcentuales de consumo de los hogares sin deformarlas, es decir sin ponderarlas por nivel de gasto de las familias, y otro al que sugerí llamar por ejemplo Índice de Precios del Mercado de Consumo, o Índice Macroeconómico de Precios de Consumo, etc, en base a la fórmula a la cual Sigbert Prais en 1959 llamó plutocrática y/o a otras fuentes del mercado. El link al artículo de Yaya es http://blogomoto.blogspot.com/2009/07/indice-de-precios-al-consumidor-para.html, y tal como sucede con Olivera y con Llach, tal vez solamente faltó un poco más de honestidad intelectual, que en el caso del artículo de Yaya habría consistido en aclarar que lo que estaba proponiendo no era una idea originalmente suya sino mía de muchos años antes, pero como ya dije, nadie le puede quitar a Yaya el mérito de haber sido el primero en adherir en Internet claramente a mi propuesta, y eso, en un medio en el que hasta a los partidarios de mis tesis les cuesta tanto hacerlo, es de por sí una cualidad digna de destacar.

    Ricardo Patricio Natalucci
    DNI: 8.464.942
    Ex supervisor del INDEC 1980-1985
    Ex supervisor de metodología y fórmulas de cálculo del IPC del INDEC 1982-1985
    Ex asesor de la Secretaría de Planificación de Presidencia de la Nación 1986-1991
    Director del portal estadístico no gubernamental www.indec.com.ar.
    Email: ricardonatalucci@indec.com.ar
    Teléfono: (011) 15-5347-2390

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  8. Disculpen mi ignorancia, pero agradecería si pudieran corregirme o informarme.

    Según creo entender, el “sesgo plutocrático” en la medición del CPI es la diferencia entre tal índice ponderado por “capacidad de gasto” y uno medido sin esa ponderación (el cual es llamado “democrático”).

    Primera pregunta: Es así?

    Ahora bien, toda estimación basada en una muestra, el que los estimadores resultants se tengan que ponderar o no, incluso el tipo de ponderación a emplear… no deberían depender del tipo de muestreo usado (el diseño muestral)? Yo asumo que el INDEC no usa un muestreo aleatorio, sino que usa algún tipo de muestreo estratificado .

    Segunda pregunta: Cuál es el diseño muestral usado para el CPI?

    Si el diseño fuera aleatorio, entonces cualquier ponderación es aberrante. De funcionar la ponderación como definida arriba, entonces el “sesgo plutocrático” se revelaría a pleno. Si el muestreo en cambio fuera estratificado, algún tipo de ponderación sería necesaria para que el índice refleje ese diseño. Si no, si no se ponderara, si se actuara como si el diseño fuese aleatorio y no estructurado, el estimador entonces estaría sesgado.

    Hay una tercera fuente de sesgo, y es cuando se usa un muestreo estratificado y se aplica una ponderación incorrecta (que no refleja el diseño).

    Tercera pregunta: Es este el caso que critica el Sr. Nastalucci?

    Gracias.

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  9. Oh no, no otra vez este debate en los comments...

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  10. Sr. Eduardo:

    1) Su definición del sesgo plutocrático en lo esencial es correcta.

    2) La canasta del IPC se basa en una encuesta llamada Encuesta de Gastos de los Hogares (EGH). La EGH usa efectivamente un diseño estratificado con lo que se logra optimizar los recursos. Por ejemplo el estrato socioeconómico más alto puede tener relativamente pocos hogares en el universo, entonces la muestra toma una proporción relativamente mayor de ese estrato de manera de asegurar la robustez sin necesidad de aumentar innecesariamente el efectivo muestral de los demás estratos. Luego la cantidad de encuestas útiles resultante en cada estrato se expande utilizando lo que llamamos “factor de expansión” de manera de recuperar la verdadera proporción entre la cantidad de hogares de cada estrato del universo. A esa expansión se la puede llamar si usted quiere ponderación, y es desde todo punto de vista una ponderación correcta. No tuve hacia ella ninguna objeción cuando se me encomendó la supervisión de la metodología, y no la tengo ahora tampoco, ya que lo que busca es que la muestra represente la cantidad de hogares que existe en cada estrato.

    3) El problema surge de que la estructura de ponderaciones del IPC se obtiene haciendo una agregación simple de los importes de consumo de todos los hogares y calculando la estructura porcentual recién al final, en base a ese agregado, es decir que la estructura porcentual se obtiene del agregado de consumos expresados en pesos. Allí no se usan los estratos ni se tiene en cuenta la cantidad de familias que consume o no consume determinado bien o servicio, por lo que esto equivale matemáticamente a hacer una muestra aleatoria no estratificada y ponderar las estructuras porcentuales de gasto de cada hogar por su nivel de gasto, y por esa razón, tal como usted bien dice, el indicador presenta un sesgo aberrante.

    4) Eso, en efecto, es lo que critico, magnificado por el hecho de que el sesgo plutocrático había sido aumentado intencionalmente y subrepticiamente a lo largo de los años hasta que fue frenado y reducido por la oportuna intervención metodológica del gobierno de Kirchner, cuyos técnicos, lamentablemente y por razones de no haber comprendido cabalmente ese aspecto de mis informes, no lo han hecho de la manera matemáticamente correcta.


    Ricardo Patricio Natalucci
    DNI: 8.464.942
    Ex supervisor del INDEC 1980-1985
    Ex supervisor de metodología y fórmulas de cálculo del IPC del INDEC 1982-1985
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  11. Muchas gracias Sr. Natalucci por el tiempo que se tomo en contestarme. Creo entender mas del tema.

    Abuso de su buena voluntad un poco mas. Lo que usted dice como "esto equivale matemáticamente a hacer una muestra aleatoria no estratificada" en realidad no es asi, no? Esto es, lo que usted critica es que en alguno de los "stages" del muestreo no se respeta la estratificacion y en ese estrato la contribucion a la ponderacion es practicamente aleatoria, es asi? Porque, realmente, no puedo creer que si lleva a cabo un muestreo "multi-stage" estratificado, la pondeacion final no tenga en cuenta para nada la estructura del muestreo. Supongo que su critica se centra en uno de los "stages", no?

    (Obviamente, mi pregunta es relevante porque tiene implicaciones sobre la magnitud del sesgo que usted menciona, el cual deberia ser mucho mayor si la ponderacion final no tiene en cuenta para nada la estructura del diseño muestral, que si solo falla en alguna etapa. (en este ultimo caso, el sesgo hasta bien podria ser despreciable en magnitud)).

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  12. Sr. Eduardo: El sesgo plutocrático en un IPC está radicado en diversas zonas, de las cuales la más conocida es la estructura de ponderaciones de la canasta, a la que me voy a referir aquí.

    Como ya he explicado la causa de ese sesgo es que en lugar de utilizarse la fórmula matemáticamente correcta que consiste en calcular primero la estructura porcentual de consumo de cada familia y luego promediar esas estructuras porcentuales, se utiliza una fórmula que hace la agregación de los consumos en pesos y luego recién se transforma ese agregado en una única estructura porcentual. La estructura resultante está por ese motivo más influenciada por los hogares que consumen más en pesos que por los hogares que consumen menos en pesos. La magnitud de este sesgo se puede establecer respecto de la estructura promedio correcta, o bien respecto de la mediana.

    Tal vez le ayude a entender esto un ejemplo que aparentemente está desvinculado, pero que está íntimamente ligado, y que constituye una de las principales pruebas de intencionalidad por parte de quienes eran mis jefes en el INDEC:

    Hacia 1985 mis jefes en el INDEC presentaron a la comunidad estadística mundial un trabajo de autoría de ellos titulado aproximadamente así “PROBLEMAS PARA LA AGREGACIÓN DE DATOS TEMPORALES EN ENCUESTAS DE GASTOS E INGRESOS BAJO CONDICIONES DE ALTA INFLACIÓN. EL CASO ARGENTINO”. En ese trabajo, abrevio, explicaron que calcularían las estructuras porcentuales de gasto de cada mes de la encuesta y luego calcularían la estructura de gasto anual en base a esas estructuras porcentuales de cada uno de los meses. La razón, expusieron, es que si no trabajaban con estructuras mensuales expresadas en porcentajes sino en pesos la estructura anual resultaría más afectada por los consumos de los últimos meses de la encuesta, a causa del aumento de los precios.

    En esa misma época yo estaba señalándoles que con el mismo criterio para que no hubiera sesgo plutocrático en la canasta había que pasar a porcentajes la estructura de gastos de cada hogar, tal como hacían ellos con los meses de la encuesta.

    Dado que se negaron a seguir mi recomendación, resulta evidente que deseaban que no haya un sesgo hacia los últimos meses de la encuesta pero si deseaban que hubiera un sesgo favorable a los consumos de las familias más ricas en la canasta.

    (continúa...)

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  13. (...continuación)

    Pasemos ahora al punto que a usted más parece interesarle, que es una supuesta relación entre el método de muestreo y el sesgo plutocrático, y planteémosnos esta pregunta: ¿hay alguna relación entre el sesgo plutocrático y el método de muestreo de la encuesta?

    Si se calculara por medio de la fórmula plutocrática la estructura porcentual de gasto de cada estrato socioeconómico, y luego las estructuras así obtenidas se promediaran entre sí ponderando no por nivel de consumo sino por la cantidad de hogares de cada estrato, la estructura de gasto de cada estrato estaría sesgada plutocráticamente, pero el agregado de los estratos no aportaría nuevo sesgo, es decir que se reduciría el sesgo total. No es ese el procedimiento que se utiliza, por lo cual no hay reducción de sesgo alguna. La ponderación final no tiene en cuenta para nada la estructura muestral, ni tiene en cuenta la cantidad de hogares que consumen o no consumen cada bien o servicio, por lo que el sesgo no se reduce en absoluto. La magnitud del sesgo plutocrático en la canasta es tan grande que en los países más desarrollados se calcula que la estructura resultante en lugar de estar aproximadamente en la mediana de la población está situada en el percentil 75 (hacia los ricos), y en países con una gran desigualdad económica puede pasar del percentil noventa, lo que significa un sesgo de representatividad enorme, muchísimo mayor que todos los otros sesgos conocidos juntos.

    Ricardo Patricio Natalucci
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  14. Muchas gracias Sr. Natalucci. Su respuesta me incentiva a pensar, ya que me genera mas dudas. Pero, creo que es hora de que antes de seguir preguntando, "haga mis deberes". Voy a parar y leer sobre el tema, cosa de no seguir abusando de su generosidad y la de los demas.

    Gracias

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  15. Sr. Eduardo, justamente es eso lo que estaba por proponerle, que lea mis informes y explicaciones sobre el tema y también a otros autores, y las metodologías, y en base a eso trate de darle mayor forma a la idea que trata de expresar.


    Ricardo Patricio Natalucci
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  16. Natalucci:

    Lamento su comentario desafortunado: prefiero que se me acuse de incapaz antes que de deshonesto.

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  17. ¿Cuál sería la implicancia (si es que tiene alguna) en el tema que se discute si, por ej., en el momento I de una sociedad, los hogares de mayores ingresos (supongamos deciles 7, 8, 9 y 10), consumen el 40% (medido en volúmenes físicos) de una canasta x de bienes, supongamos, alimentarios, y en el momento II (supongamos 30 años después), ese 40% del total del volumen físico consumido pasa a ser 70%?

    ¿Cómo influye este cambio?

    Supongamos que, a medida que esa distribución del consumo cambia, como en el ejemplo supuesto, las brechas de precios que presentan los bienes de la canasta se hacen cada vez más grandes entre los productos que consumen los sectores de los deciles de ingresos superiores y los inferiores.

    Supongamos que en el momento I teníamos unas brechas de precios de 25% y en el momento II de 100% o más.

    Entiendo poco de metodología. Quisiera saber cómo se encararían estos supuestos fácticos.

    Los hábitos de consumo de una población (que determinan el contenido de la canasta de bienes) no son variables de estos supuestos fácticos que hacen a la distribución, la movilidad social, la desigualdad, etc.?

    No sé si es pertinente este planteamiento respecto al tema en discusión.

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  18. No aclaremos q oscurece miguelito!

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  19. Olivera:

    Entré por primera vez a su blog en cierta manera por error, pensando que Miguel Olivera eran su nombre y apellido verdaderos, ya que polemizar o dialogar con enmascarados no es de lo más grato, y luego, pese a la decepción de saber que era solamente un nick, me fui haciendo visitante habitual porque encontré en el suyo un blog sumamente interesante, buen nivel en la mayoría de los participantes, y en usted alguien culto, respetuoso, con grandes conocimientos de muchos temas, y con más afinidad entre usted y yo de la que tal vez usted suponga. Pero lea bien, Olivera, limpie las gafas, ajuste el brillo del monitor de la computadora, y lea bien: yo no he dicho que usted sea deshonesto, dije que “Solamente faltó tal vez una mayor honestidad intelectual de parte de Olivera y de Llach para reconocer los hechos con franqueza.”. Seguramente notará usted la diferencia entre una cosa y la otra. Destaqué además al mismo tiempo que ni usted ni Llach han recurrido a la censura de mis mensajes, lo que es un aspecto importante de la honestidad intelectual. Pero note usted que, independientemente del nivel de honestidad intelectual que yo le pudiera atribuir, es innegable que reconocer los hechos es más honesto que no reconocerlos, que responder “ahora voy entendiendo” es más honesto que saltar a otro tema sin reconocer que se había estado equivocado, de la misma manera que mantener publicado lo que haya escrito sobre una panelista de televisión y en todo caso aclarar luego que se estuvo equivocado es más honesto que cambiar o eliminar el mensaje original, etcétera. Tenemos entonces que:

    1) No he calificado personas sino actitudes.
    2) Hay actitudes que son intrínsecamente mas honestas que otras.
    3) La falta a la honestidad intelectual se puede producir inclusive sin darse cuenta.
    4) Si una persona con buena intención le hace notar a otra que obrando de tal manera estaría actuando con mayor honestidad intelectual lo está ayudando a que pueda mejorar.

    Haga la prueba si quiere: busque algún punto de los debates o de mis informes en el cual yo me haya equivocado y preséntemelo. Si encuentra más de una cosa en la que me haya equivocado presénteme la más notoria o la más importante. Si no encuentra nada que constituya un error neto presénteme al menos algo en lo cual mi error haya consistido en que podría haber dado una explicación más clara o más completa (de esos casos de fallas en la explicación debe haber a montones). Verá como si su argumento es sólido reconozco el error. Y si no lo reconozco y cambio de tema y hago como si nada entonces al menos merezco que digan que mi proceder podría haber sido más honesto.

    ¿No le parece?

    Vea entonces que mi comentario no fue desafortunado, fue justo.

    Ricardo Patricio Natalucci
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  20. Oti: El sesgo plutocrático de un IPC es una distorsión aberrante que hace que a los más ricos se les de mayor representatividad en el IPC que a los más pobres. Es así que al momento de poner en uso una canasta plutocrática esta puede resultar mejor ajustada a los consumos de una familia que pertenece aproximadamente al percentil 75 de nivel de gasto (hacia los más ricos) que a cualquier otra. Si varía luego la situación económica del país tal como usted dice varían los consumos, y esa canasta, si no se la modifica, puede pasar a representar mejor a una familia de un percentil diferente (menor o mayor). Por ejemplo a causa del empobrecimiento general que siguió inmediatamente a la devaluación del año 2002 la canasta pasó rápidamente a representar a un percentil mucho más rico aún, aumentando con eso todavía más el efecto del sesgo plutocrático. Si era originalmente el percentil 75 aquel al cual le alcanzaba con el 30% de su gasto para poder adquirir todo tipo de alimentos y bebidas sin privarse de nada, tras la devaluación del año 2002 ese 30% ya no era suficiente para una familia del percentil 75 y era más propio de una del percentil 84 (es decir de un percentil aún más rico). A causa del sesgo plutocrático y al aumentar en esas circunstancias más el precio de los artículos de primera necesidad que los artículos y servicios suntuarios (por tener los artículos de primera necesidad una menor elasticidad de la demanda, por estar más vinculados a la producción primaria, a lo que se exporta, es decir al precio del dólar, etc,), se dio en esos meses una muy pronunciada subestimación del IPC. En la medida en que luego se va recuperando el poder adquisitivo y la confianza de los mercados y se va estabilizando el dólar, la canasta tiende a regresar al percentil 75, y junto con eso los artículos y servicios suntuarios son los que más aumentan de precio por la tendencia de cualquier precio relativo a recuperarse y por el aumento de la presión de la demanda.

    Cuando aumenta la brecha de precios que usted menciona, el sesgo plutocrático distorsiona aún más al IPC, hasta el punto de que un IPC plutocrático y uno democrático pueden parecer IPCs de diferentes países.

    La solución entonces es:

    1) Calcular el IPC con la fórmula matemáticamente correcta, es decir por promedio de canastas familiares sin deformar ese promedio, es decir sin ponderar por nivel de gasto en pesos.

    2) Realizar un estudio continuo de los hábitos de consumo para mantenerlos actualizados. En mi informe de 1985 recomendé usar un índice de Fisher real o estimado.

    El punto dos es relativamente costoso en dinero y requiere gran capacidad técnica en cuanto a que debe calcularse casi en tiempo real (particularmente el Fisher real), pero el punto 1 no tiene costo alguno, y si no se lo hace es por estupidez, por necedad, o porque no se lo quiere calcular bien.

    Ricardo Patricio Natalucci
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  21. "Por ejemplo a causa del empobrecimiento general que siguió inmediatamente a la devaluación del año 2002 la canasta pasó rápidamente a representar a un percentil mucho más rico aún, aumentando con eso todavía más el efecto del sesgo plutocrático."

    ¿Para medir ese "empobrecimiento" no se necesita de la canasta?

    ¿Cómo hacemos para medir la fiebre si cambiamos el termómetro cada vez que varía la fiebre?

    Hago estas preguntas desde el puro sentido común, no desde la problemática metodológica que ignoro.

    Para ilustrar lo que quiero plantear.

    A principios de los '80, recuerdo haber visto datos de una encuesta en una villa de la Capital Federal, donde un % nada despreciable de la población de adultos de esa villa manifestaba que tenía gastos en arreglos y mantenimiento de automóvil.

    Pasaron como 25 años y, yo no sé, si hoy el % de los adultos de esa villa presenta el mismo nivel de gastos en arreglo y mantenimiento de automóvil.

    Si sacamos de la canasta ese consumo que hoy, más de 25 años después, vamos a suponer, no existiría, perderíamos la posibilidad de medir el proceso de "empobrecimiento", puesto que en los hábitos de consumo de ese sector no existiría ese consumo y, por lo tanto, eso determinaría el contenido de la canasta.

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  22. Oti, medir la evolución de los precios con una canasta fija es como medir la evolución de la fiebre manteniendo el termómetro en una determinada ubicación del consultorio independientemente de los movimientos del paciente. No se puede medir bien la fiebre manteniendo con los ojos cerrados el termómetro fijo a un metro sesenta de altura, a dos metros de la pared norte, a dos metros de la pared oeste, mientras el paciente se aleja, se levanta, se agacha, se vuelve a erguir, camina...

    El médico puede pedir al paciente que se esté quieto, pero el estadístico no puede pedir a las familias que gasten siempre la misma proporción del gasto en las mismas cosas. Y como de hecho cambian, lo lógico es que se tomen en cuenta esos cambios y no se ignoren.

    Mantener la canasta actualizada en tiempo real no es cambiar el termómetro, sino hacer que el termómetro acompañe los movimientos del paciente.

    Hay un índice llamado Laspeyres que trabaja bajo el supuesto irreal de que las familias mantienen la estructura de gastos que tenían antes.

    Hay otro índice llamado Paasche que trabaja bajo el supuesto irreal de que las familias antes tenían la estructura de gastos que tienen hoy.

    Hay un índice llamado Fisher que “compensa” el error de ambos haciendo una especie de promedio.

    Ricardo Patricio Natalucci
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  23. La diferencia con el termómetro y el paciente no estaría en que por más posturas que adopte el paciente, el sistema de medidas intrínseco al instrumento no varía, mientras que la canasta del IPC –que se usa para medir- es modificada por los hábitos de consumo de la población?

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  24. Oti, para evitar equívocos creo conveniente aclarar que quienes se oponen al IPC democrático y quienes por uno u otro motivo cuestionan al gobierno por la “intervención” al INDEC han impuesto la falsa idea de que los cambios encomendados por el gobierno a los técnicos del INDEC rompieron o alteraron algo así como el termómetro que mide la inflación. La actualización de la canasta se hace tradicionalmente más o menos cada diez años, de manera que en ese sentido no hay nada nuevo. La novedad es que en enero de 2007 el gobierno encomendó que además de actualizar la canasta se corrija una distorsión que había en ese termómetro que favorecía los hábitos de compra de los más ricos. Asumo que usted está de acuerdo con que esa distorsión debía ser corregida. Le menciono esto porque observo que el interés de usted está centrado en discernir los efectos de actualizar la canasta. El tema de si se debe o no se debe actualizar la canasta es sumamente interesante, pero quise dejar en claro que es independiente de los hechos de enero de 2007.

    Para poder responderle mejor le pido entonces que me aclare si estamos de acuerdo en esto y si su interés por el tema de la actualización de la canasta es independiente de las críticas que se hacen al gobierno respecto al INDEC.

    Ricardo Patricio Natalucci
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  25. Si somos 2 personas que en momento I una de ellas consume 1 auto a 100 $ y 1 carne a 1 $ de buena calidad y la otra consume 1 auto a 75$ y 1 carne a 0,75$ de menor calidad. Y en el momento II una de ellas consume 1 auto a 100 $ y 1 carne de buena calidad a 1$ y la otra solo consume 1 carne de menor calidad a $ 0,50. El hábito cambió, por lo tanto, se excluye el auto para el 50% del universo en el momento II, la canasta cambia, los precios son menores (en I había 4 precios que sumaban 176,75$; y en II hay 3 precios, de los cuales 1 es muy barato, que suman 101,50$).

    Si usamos esa canasta cambiada para medir la pobreza, nos dará que hay menos pobreza, puesto que excluimos el auto (esos $ 75 no se necesitan como antes, porque ya no se consume como antes).

    Si dejamos el auto en la canasta, ya no refleja el cambio en el hábito de consumo del 50% del universo considerado en el supuesto del ejemplo, por lo tanto sería plutocrática. Fenómeno.

    Pero cómo hacer un indicador que, sin basarse en hábitos de consumo o basándose en él, no pierda la capacidad de evaluar el “empobrecimiento” de una sociedad.

    O sea, cómo se hace conmensurable la dinámica?

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  26. No sé si quedó claro que mi interés se basa en la primacía de la realidad, todo lo demás, lo considero subalterno.

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  27. Oti, su respuesta sobre la primacía de la realidad es un tanto ambigua, y por uno de sus párrafos veo que no entendió mis explicaciones sobre el sesgo plutocrático. El sesgo plutocrático no se produjo por seguir utilizando una canasta de épocas en las que estábamos mejor, se produjo porque se estaba calculando intencionadamente mal la canasta. Jamás habían sido esos los consumos familiares promedio.

    Por otra parte la función del IPC es estimar la variación de los precios al consumidor en base a una canasta familiar promedio. El IPC mide variaciones, no mide el valor de una canasta y tampoco mide el nivel de pobreza. En el IPC, aunque todos, inclusive los especialistas, hablamos de “canasta”, ni siquiera hay en realidad una canasta porque eso requeriría computar por ejemplo tantos kilogramos de harina, tantos litros de leche, tantos boletos de colectivo, tantos litros de nafta para el automóvil, y eso en los IPC modernos no se hace, sino que en lugar de una canasta hay un conjunto de ponderaciones, que son porcentajes que se usan para que si aumenta de precio algo que incide mucho en el presupuesto, como es la carne, a ese aumento se le de más importancia que al aumento de otra cosa que incide poco en el presupuesto, como es el caso de la sal de mesa, que por ser relativamente económica y duradera incide poco. Si usted revisa las cartillas mensuales del IPC verá que no hay un costo de la canasta estimado en pesos,.sino que están solamente las variaciones mensuales .

    Los que en cierta forma hacen estimaciones mensuales de valores de canasta son otros indicadores del INDEC, llamados Canasta Básica Alimentaria (CBA) que es el que se usa para definir la línea de indigencia y Canasta Básica Total (CBT) que es el que se utiliza para definir la línea de pobreza, pero allí no se aplica tampoco lo que usted dice sobre cambios en la canasta por empobrecimiento, ya que CBA y CBT se basan en canastas normativas, es decir que no toman en cuenta lo que es sino lo que debería ser. Así la Canasta Básica Alimentaria no está basada esencialmente en la canasta alimentaria de los más pobres, sino que está confeccionada de manera de cubrir los valores recomendados por los nutricionistas respecto de las cantidades mínimas de calorías y otros nutrientes, proteínas, hierro, vitaminas, etc., y la Canasta Básica Total representa el valor de todos los bienes y servicios que se consideran necesarios para que el hogar satisfaga las necesidades básicas.

    Ricardo Patricio Natalucci
    DNI: 8.464.942
    Ex supervisor del INDEC 1980-1985
    Ex supervisor de metodología y fórmulas de cálculo del IPC del INDEC 1982-1985
    Ex asesor de la Secretaría de Planificación de Presidencia de la Nación 1986-1991
    Director del portal estadístico no gubernamental www.indec.com.ar.
    Email: ricardonatalucci@indec.com.ar
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  28. Le pregunto esto, Natalucci, ¿en una sociedad más igualitaria y dónde la "pobreza social" es un fenómeno poco significativo, puede existir un sesgo plutocrático en las mediciones?

    Sobre el IPC, ¿para medir variaciones no se necesita saber valores?

    Sobre CBT y CBA, ¿los valores que surgen de allí no salen de planillas de IPC?

    Sobre lo de que son "canastas normativas", ¿eso implica negar que se diseñan conforme pautas de consumo de los argentinos? Habría mil maneras de llegar a tantas calorías en la dieta, los japoneses llegan de una manera, los suecos, de otra, y los argentinos de otra, supongo, no es así?

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  29. Oti, respondo a sus interesantes preguntas,

    1) Mientras se utilice en el IPC la fórmula incorrecta habrá siempre sesgo plutocrático en las mediciones, salvo en una sociedad en la cual todos los hogares, todas las familias, tuvieran y efectivizaran la misma capacidad de gasto. En una sociedad en la cual hubiera diferencias poco significativas entre la capacidad de gasto de los hogares más pobres respecto de los hogares más ricos la fórmula incorrecta que se usa para el IPC produciría un sesgo plutocrático poco significativo, pero entonces podemos hacernos a partir de allí dos preguntas: a) ¿Cuál es esa sociedad? y b) ¿Para qué usar una fórmula incorrecta si se puede usar la fórmula correcta?. De su pregunta surge además que justamente por eso en una sociedad con grandes disparidades económicas como la nuestra la eliminación del sesgo plutocrático es tan importante.

    2) Sí, en el caso del IPC se necesita saber valores (nunca he dicho lo contrario), pero no hace falta calcular un valor de canasta, que es lo que usted mencionaba en sus ejemplos.

    3) Los precios de cada ítem de CBT y de CBA surgen de planillas de observaciones de precios que pueden considerarse una sub-muestra de los precios de IPC.

    4) Efectivamente, se tienen en cuenta los hábitos de consumo, por eso usé la palabra “esencialmente” cuando dije que “la Canasta Básica Alimentaria no está basada esencialmente en la canasta alimentaria de los más pobres”, El hecho de que sean canastas normativas hace referencia a que están diseñadas teniendo en cuenta los consumos calóricos, proteínicos, nutricionales necesarios, pero por supuesto eso no significa impedir que se consuman diferentes alimentos en cada región, ni ignorar eso.

    Ricardo Patricio Natalucci
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  30. Tome lo siguiente como una reflexión “político-social-filosófica” de un ciudadano.

    Recuerdo anécdotas de mi padre de la Argentina de los ‘40 y ’50, cuando él, hijo de portero, junto con “cabecitas negras” de las clases obreras y populares argentinas, empezaron a veranear en Mar del Plata y cómo la clase pudiente se fue corriendo de lugar a medida que sucedía eso. A las hijas de las flias. oligarconas les ponían alfombra en la playa!!! ¿Qué difícil que haya un sesgo plutocrático cuando la realidad se homogeiniza para arriba, no para abajo? ¿No? ¿Quién iba a pensar en los años ’30 que en los ’40 y ’50 los gastos vacacionales de los cabecitas en Mar del Plata iba a ser realidad?

    Observé este verano de 2010 la recreación vacacional de mucha clase popular argentina en Quilmes, en playas de río contaminado del litoral bonaerense. ¿Qué distinto que es esto, no, respecto al pasado?

    Cuando le hablé de primacía de la realidad, me refería justamente al hecho de que, si no se cambia la realidad de la mala distribución, la desigualdad, la excesiva concentración de los ingresos, la mala alimentación, la mala distribución de las proteínas en la dieta de la población, entre otras muchas cosas, el consuelo de aplicar la fórmula correcta va a durar muy poquito, frente a tamaña realidad.

    Le pregunto ¿no es mejor cambiar la realidad para que las buenas y más correctas metodologías de medición, como las que Ud. propone, se justifiquen?

    Observo que el problema del sesgo plutocrático que Ud., seguramente con razón denuncia, ya data de la década de los '80, no es así? Desde aquella década, e incluso, un poco antes, hasta hoy, la decadencia de las características sociales de amplios sectores de la población fue muy pronunciada respecto a movilidad social, salud, educación, alimentación (en la 1° mitad de los '70 el fenómeno de la indigencia no existía), condiciones laborales, etc., etc.

    Cuando Ud. pregunta "¿cuál es esa sociedad"?, justamente, en el caso argentino, lo "normativo" es el pasado respecto al cual ha habido un quiebre.

    A mi me parece que, en sociedades donde sucedieron estos quiebres tan pronunciados, lo "normativo" debe predominar sobre lo "estadísticamente significativo", porque si no se van creando parámetros a la medida y como subterfugio de esa decadencia.

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  31. Oti, lo que usted dice acerca de lo normativo prevaleciendo por sobre lo estadísticamente significativo es en esencia cierto para los índices de pobreza y de indigencia, en los cuales se calcula un valor de canasta. En esos indicadores, si fuéramos eliminando artículos y servicios porque los pobres dejan de poder adquirirlos estaríamos subestimando un eventual o real aumento de la pobreza, pero en el IPC sucede lo contrario. Es al medir con preferencia la evolución de los precios de las minorías más ricas cuando se oculta la realidad de la evolución de los precios que sufren los más pobres. Hace años escribí la siguiente frase que tal vez lo ayude a comprender la relación entre el sesgo plutocrático y la realidad: “Fueron excluyendo a los más pobres en determinados indicadores porque ya habían decidido excluirlos de la vida real”. En el mismo sentido, en la causa 15552/07 . le explico al juez: “El conocimiento por parte del pueblo de la metodología que se elija para el cálculo del IPC tiene también el interés de anticipar políticas, porque los índices de precios se eligen de acuerdo a las políticas que se planean implementar, de manera que si se vuelve a practicar discriminación contra los más pobres en el próximo sistema de IPC será un fuerte indicio de que se piensa practicar discriminación social contra ellos en la vida real, si se vuelve a implementar un IPC plutocrático será indicativo de que se estará tendiendo a una sociedad plutocrática en la vida real.

    Un muy breve repaso histórico sobre el IPC lo hará ver que los ejemplos que usted me brinda no hacen más que confirmar lo que le digo:

    Los IPC se comenzaron a calcular sistemáticamente en la mayor parte de los países del mundo durante las dos primeras décadas del siglo veinte, para vigilar que se mantuviera el poder de compra de los salarios. La Argentina no fue la excepción a eso.

    El IPC que estaba en uso en la Argentina de los años ‘40 y ’50 de las anécdotas de su padre no tenía sesgo plutocrático. El IPC de los años ’60 no tenía sesgo plutocrático. La siguiente metodología fue puesta en uso en 1977 y se puede decir que no tenía sesgo plutocrático. Recién la que se desarrolló en los años ’80 incorporó a sabiendas de sus autores un fuerte sesgo plutocrático. Se la puso en uso en junio de 1989. La siguiente metodología (la denominada metodología 13 a la cual defiende desvergonzadamente el director técnico del INDEC Norberto Itzcovich [1] ) fue la más plutocrática de toda la historia argentina, al mismo tiempo que impuso una de las canastas más plutocráticas del mundo, y entró en vigencia en noviembre del año 2000.

    Como puede ver hay una notoria relación entre la incorporación planificada de sesgo plutocrático en el IPC y la ampliación de la brecha entre ricos y pobres a la que usted mismo alude.

    El gobierno de Néstor Kirchner decidió reducir el sesgo plutocrático porque de no hacerlo se veía forzado a subsidiar cada vez más los consumos del diez por ciento más rico de la sociedad, que era el sector al cual representaba el IPC. De no encarar una fuerte reducción del sesgo plutocrático en la estructura de ponderaciones del IPC se enfrentaba con este dilema: O subsidiaba cada vez más los consumos de los más ricos o entrábamos en una espiral inflacionaria que volvería a castigar a los más pobres.

    Ref: 1) ver noticia breve del lunes 22 de marzo de 2010 titulada “Comprometedoras aseveraciones de Itzcovich" en www.indec.com.ar.

    Ricardo Patricio Natalucci
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  32. ¿Qué hubiera pasado si el impacto de la devluación del 2002 hubiera sido medido con la canasta que rige actualmente y no con la canasta plutocrática?

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  33. Así como está formulada la pregunta no podría decirlo, porque la canasta que rige actualmente tiene aspectos oscuros, pero si se refiere a qué hubiera pasado si el impacto de la devaluación del 2002 hubiera sido medido con una canasta democrática y no con la canasta plutocrática mi respuesta es que eso habría dado un IPC acumulado mucho mayor, mucho más acorde a la verdadera inflación que sufrió en ese año la mayor parte de las familias.

    Ricardo Patricio Natalucci
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  34. Sr. Natalucci,

    Teniendo en cuenta que
    1. Ud. afirma en el comentario anterior que el IPC acumulado desde 2002, si se hubiera calculado usando una metodología democratica, ubiera sido mucho mayor,
    2. Ud afirma en comentarios a otros posts(o al menos yo interpreto que lo hace, corríjame por favor si no es así) que la inflación según IPC a partir de 2007 es menor a la que dicho indicador habría registrado de haber continuado siendo calculado según la metodología anterior, según Ud. viciada de sesgo plutocrático,
    3. El cambio de metodología de medición coincidiría a grosso modo con el momento en que la metodología anterior de cálculo de IPC pasa de subdimensionar a sobredimensionar la inflación correspondiente al promedio de la poblacion,
    4. Las recurrentes menciones a la relación entre IPC y deuda ajustada por CER por parte de funcionarios del gobierno,

    No le parece llamativo que el cambio de metodología se haya dado justo cuando al gobierno dejaba de serle favorable el calculo segun la primera, y pasaba a serle favorable el calculo segun la segunda?

    También, teniendo en cuenta que Ud. argumenta que "el gobierno, una vez que tomó conocimiento del fraude en la metodología tenía la obligación legal de ordenar corregirla", no piensa Ud. que debería en todo caso para ser justo, recalcular el IPC retroactivamente considerando también el período en que un IPC "democrático" lo hubiera desfavorecido?

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  35. Sr. Lagartus,

    Sus interpretaciones que menciona aquí en los puntos 1 a 3 sobre lo que sostengo son esencialmente correctas. Un IPC más plutocrático como el que estaba en uso desde noviembre de 2000 estaría arrojando incrementos mayores y eso explica una buena parte de la discrepancia entre IPC-GBA oficial respecto a privados y respecto al IPC de varias provincias, ya que tanto en el caso de los privados como de las provincias algunas metodologías son absurdas (anteriores inclusive al concepto expresado en la fórmula de Laspeyres que data del año 1871), y en otros casos se trata de índices plutocráticos.

    La investigación que inició en su momento el gobierno de Néstor Kirchner sobre la existencia de aberraciones en el IPC a causa del sesgo plutocrático tuvo su origen en comentarios públicos sobre mi denuncia, y en particular el detonante para la decisión de comenzar a investigar fue, hasta donde estoy informado, un editorial de Jorge Lanata titulado “El Indec de Yrigoyen” publicado el 9 de abril de 2006 [1]

    Una vez que de esa investigación que hicieron surgió que mi denuncia era fundamentada intentaron convencer a los directivos del INDEC de que hicieran las correcciones metodológicas necesarias. Cuando el gobierno vio que era imposible convencerlos de que eliminaran o redujeran el sesgo plutocrático decidieron reemplazar a los funcionarios que se negaban a cumplir esa orden procedente y legal.

    Esta secuencia de hechos obra a favor del gobierno y deja bastante claro que no eligieron el momento para que coincida con que el índice plutocrático dejara de serle favorable y pasara a serle favorable uno más democrático, sino cuando agotaron todas las instancias para que el cambio lo hicieran las que en ese entonces eran las autoridades del INDEC. Sin embargo creo que es razonable pensar que si en ese momento una canasta democrática fuera a perjudicar a su gestión o a las finanzas del país no la habrían cambiado.

    Respecto a la pregunta de usted sobre si pienso que el gobierno ´debería en todo caso para ser justo, recalcular el IPC retroactivamente considerando también el período en que un IPC "democrático" lo hubiera desfavorecido´ interpreto que sí, es decir que eso sería lo más justo, pero técnicamente es casi imposible recalcularlo, y jurídicamente el gobierno aunque quisiera no tiene entre sus atribuciones el hacerlo.

    Obs.: 1) http://www.jorgelanata.com/documentos/editoriales/08-04-06-1-El%20Indec%20de%20Yrigoyen.pdf.


    Ricardo Patricio Natalucci
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