lunes, 12 de febrero de 2007

¡Gracias!


Gracias. Estaba al borde del desempleo o del ridículo. O ambas cosas.

Aburrido e ignorado como quien pronostica el tiempo en Los Angeles: siempre soleado.

La economía crecía sin parar, la inflación no era una amenaza, la participación de los trabajadores en el empleo no paraba de subir... y la pobreza... la pobreza mucho no me importaba.

Y, de golpe, ¡zas! tuvieron la excelente idea de manipular el IPC.

Sin palabras. Sólo gracias. Muchas gracias.

Un consultor (de derecha).

2 comentarios:

  1. no desesperéis volveré y seré un frutihortícola.
    Pierre

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  2. Miguel, si hacen una maniobra tan burda a la luz de todo el mundo....¿cómo te imaginás que manejan los temas a los que la gente de a pie no tiene acceso (contratos, restatizaciones, obra pública etc)

    El horror no tiene límites

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